YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

lunes, 29 de agosto de 2011

Las Behetrías de Castilla o Libro Becerro de las Merindades de Castilla





Las Behetrías de Castilla o Libro Becerro de las Merindades de Castilla es un censo de mediados del siglo XIV de unas dos mil poblaciones castellanas agrupadas en las distintas merindades existentes al norte del río Duero, esto es, sobre un territorio que abarca las actuales provincias de Palencia, Burgos, Cantabria y parte de las de Valladolid, Soria, La Rioja y Álava. En este libro se indica desde el nombre del lugar, su estatuto jurídico: realengo, solariego, abadengo, behetría, encartación o mixto, si está poblado o hasta la cuantía de las distintas prestaciones campesinas que se debían satisfacer por regalía o por derecho señorial.

La behetría es una modalidad de señorío, que convivió con otras formas como el eclesiástico, el solariego o el realengo. Mediante la behetría, una población y en definitiva sus vecinos, tenían derecho a elegir a su señor y pactar las condiciones de su encomienda, esto es, las prestaciones a cambio de protección.

Esta forma de señorío, predominante en el Reino de Castilla, fue deformando su carácter originario; primero, al perder las comunidades campesinas su capacidad para escoger al señor, y, más tarde, su capacidad para concertar las condiciones de su encomienda. En definitiva, se asiste a un proceso de patrimonialización por parte de la nobleza que los equipara a sus respectivos señoríos solariegos.

Si el Ordenamiento de Alcalá (1348) vino a certificar esta situación desfavorable para los hombres de behetría, las Cortes de Valladolid (1351) fueron el escenario donde se debatió el reparto de los lugares de behetría por parte de los nobles del reino en el contexto de la crisis bajomedieval, agravada aún más por el desplome demográfico motivado por la irrupción de la peste negra.

Pedro I (1350-1369) mandó confeccionar el Becerro de las Behetrías de acuerdo a lo dispuesto en las mencionadas Cortes. La alta nobleza solicitó que, ante la caída de la renta feudal, se hiciera una averiguación general sobre los derechos y pechos que tanto su clase como el rey tenían.

Los especialistas sostienen que esta pesquisa general se realizó en para toda la Corona entre el otoño de 1351 y agosto de 1352. Sin embargo, sólo se ha conservado el padrón perteneciente a la jurisdicción del merino mayor de Castilla, esto es, las tierras del norte de Duero, pero de la de la cual se excluyeron las merindades fronterizas con los reinos de Navarra y Aragón. De igual manera, hay que señalar que este censo tampoco es exhaustivo, tanto desde un punto de vista geográfico, al no recoger todos los lugares existentes, como desde una perspectiva socioeconómica, al no reunir todas las rentas, pechos y derechos devengados por la clase feudal.

Pese a estos inconvenientes, este censo es una fuente documental de primer orden para conocer la realidad del mundo rural castellano, justo cuando la depresión económica se estaba mostrando con toda su crudeza, la peste negra irrumpía de manera decidida en escena y la guerra entre el poder real y la alta nobleza empezaba ya dibujarse en el horizonte.


Existencia y localización de copias

El Archivo de la Real Chancillería de Valladolid custodia una copia de finales del s. XV en el fondo Secretaría del Acuerdo. Signatura: Pergaminos. Caja 93.1.

El Archivo Histórico Nacional guarda también entre sus fondos otra copia, ésta del siglo XVIII, en la colección de Códices y Cartularios (L. 219). Esta transcripción está igualmente digitalizada y disponible en PARES.

Del Becerro de las Behetrías hubo en su día copias en poder de las grandes familias nobiliarias que tenían propiedades y derechos en las poblaciones relacionadas en este códice. Así lo sabemos por una referencia que existe en PARES proporcionada por la base de datos descriptiva de la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional (Toledo). Por la signatura FRIAS,C.0,D.34, sabemos que en su día hubo en el antiguo archivo de los Duques de Frías una copia de este importante códice. Aunque el documento aparece en distintos instrumentos de descripción, el códice nunca ingresó en este archivo, sino que quedó en posesión del duque de Frías.



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