YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Grabado de Santander en el siglo XVII-XVIII

La antigua Santander


Pudiera ser de Pieter van der Aa,editor y geógrafo holandés (Leiden, 1659 - Leiden, agosto de 1733). Publicó una extensa Colección de los viajes más memorables en las Indias Orientales y Occidentales, que consta de 28 volúmenes, y de un atlas con 200 mapas.

Aparece también como editor de la obra titulada Les délices de l’Espagne et du Portugal, que posee datos de gran interés sobre la vida y las costumbres españolas y portuguesas, así como descripciones de monumentos y obras artísticas, publicada en holandés, y en la ciudad de Leiden en 1707. Ese mismo año apareció la edición francesa de esa obra, que volvería a editarse, también en francés, en 1715 y en1741; pero en todas las versiones en francés, aparece como autor Juan Álvarez de Colmenar, tal vez el pseudónimo del verdadero autor, quizá de origen francés. Esta obra está ilustrada con “figuras en talla dulce dibujadas en los mismos lugares por Juan Álvarez de Colmenar”.


Podemos comprobar que el mar llegaba hasta lo que hoy se conoce como Cañadío y Plaza Pombo, también se adentraba por el centro hasta la calle Burgos o San Luis, pues por allí debía de bajar la ría de Becedo.

Por el lado de la izquierda de la catedral como vemos era todo mar, en la siguiente imagen se aprecia una ladera píndia que sólo puede ser la Peña del Cuervo, es decir, lo que desciende desde la Calle Alta hasta las vías ferrovíarias de la Calle Castilla. 
En linea recta, por el trazado de dichas vías, desde la fachada sur de la catedral hasta la marga (Valdecilla Sur) era todo mar o marisma. 

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