YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Cerámica artística en SDR (I)

Una cerámica muy castiza.

No es nuestra ciudad muy pródiga en cerámica urbana.Se prefiere el metal de más o menos calidad para nuestros rótulos y de más o menos (generalmente esto último) gusto estético.Por eso cuando hay un detalle que da gusto verlo, hemos de mencionarlo.Como el de la imagen, que rotula la calle Vírgen de la Paloma, que une las calles de Magallanes y Cisneros.

Esta cerámica fue costeada por los vecinos de la calle.En posteriores reformas municipales, se sustituyó la placa de mármol con el nombre de la calle por la que luce en la actualidad, que desentona bastante, por cierto...

Que cunda el ejemplo de estos vecinos.

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