YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

lunes, 13 de octubre de 2008

La casa de Fernandito

Reproduzco en su totalidad un interesante artículo de Jesús M. Teja publicado en El Diario Montañés del pasado 9 de octubre.
LA CASA DE FERNANDITO

Son personajes del Santander que fue y ya no es ni será. Tipos populares de los que quedan muy pocos. Acaso Cioli, que lleva con garbo sus ochenta y pico años; quizás Garbancito, recluido en un asilo -contento, qué remedio- después de una vida perra. Tiempos, los de los años cincuenta y primeros sesenta, en los que era frecuente encontrarse por las calles a Uco, de tan certera puntería; Alegre, el mendigo que era capaz de confundir una gorda con un duro de los de entonces; el viejo So y su burro, más terco aún que su amo; el pequeño y rijoso Jorobado; El Paji, capaz de batir récords nocturnos y solitarios en eso que se supone, y tantos otros.El viejo Parada, en sus crónicas reales desde el Palacio de la Magdalena, nos contaba historias -tristes o alegres, siempre humanas- de la Ojo Piedra y Amparo la Marrana, por ejemplo. Las razones de tales apodos no vienen al caso, aunque sí se comprende, sin necesidad de fijarse con mucho detenimiento, por qué a la Tetas la llamaban la Tetas. Entre las mujeres tienen sitio de honor la Cruza o la Chata, ambas de armas tomar, pero de un enorme corazón, cuando Puertochico era zona de pescadores.Y entre los grandes tipos del Santander de toda la vida nos queda Fernandito, siempre con el 'San Martín' bajo el brazo como eficaz y persistente vendedor, unido al periódico de la Obra fundada por Don Daniel como don Quijote a su celada, Charlot a su bastón o Kojac a su chupa-chups. Fernando Santander, 'Fernandito', vive con sus hermanas en el piso de Tetuán donde ayer se produjo la explosión y resultó herido, como cuatro personas más. Afortunadamente, ya está bien y continuará dando testimonio del Santander de siempre.
Jesús M. Teja. El Diario Montañés 9-10-2008.
PD: En la explosión e incendio de varios edificios de la Calle Tetuán, resultó herido el popular y entrañable Fernando Santander, "Fernandito".
Sirva este post de homenaje a Fernando y a todos los demás afectados.
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