YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

sábado, 29 de noviembre de 2014

#oportunidadRRC:AHORA ES EL MOMENTO DE HACERLO NUESTRO COLABORA EN EL FUTURO DE UN CLUB HISTORICO



AHORA ES EL MOMENTO DE HACERLO NUESTRO COLABORA EN EL FUTURO DE UN CLUB HISTORICO En tus manos, el nuevo Racing de nuestros sueños Hace más de cien años, varios jóvenes santanderinos crearon un equipo de fútbol que comenzaría a aglutinar voluntades y a ser guía de sentimientos. Tardó muy poco en convertirse en la principal referencia de una identidad colectiva que se ha fortalecido en las victorias, los anhelos, las esperanzas y también en la amargura de las derrotas, enseñando a varias generaciones a levantarse unidos de los fracasos. El Racing de Santander se ha convertido en el más valioso patrimonio deportivo que tiene y que ha tenido Cantabria. Es un patrimonio que trasciende al escaso bagaje de sus bienes materiales, e incluso de sus éxitos deportivos, porque está formado por las ilusiones comunes que durante un siglo depositaron personas de diferente tiempo y condición social. Así se ha construido uno de los equipos históricos del fútbol español y el más sólido argumento para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Durante los últimos cien años, el Racing ha atravesado momentos de extrema dificultad, en sintonía con las delicadas situaciones sociales que se vivieron en diferentes épocas. En los años cuarenta, cuando la posguerra y el incendio de la ciudad asolaron los ánimos y sembraron incertidumbres, el club también pareció hundirse en la desesperanza de las categorías más ínfimas. Pero de la misma forma que la ciudad comenzó a reconstruirse de las cenizas, también el Racing supo ponerse de pie desde la Tercera División y recuperar, en 1950, el prestigio de la máxima categoría con un equipo inolvidable y admirado en toda España. En los últimos años, el Racing ha venido sufriendo una crisis moral y deportiva tan dolorosa como la que sufrieron los racinguistas de la posguerra y del incendio de Santander. Las llamas de la ambición, del pillaje y del expolio, sumieron al club en una situación límite y en un descenso que amenazó con la desaparición. Pero gracias a una afición que se mantuvo firme y a un equipo que levantó la admiración de todos aquéllos que aún mantienen la fe en la honradez del deporte, el Racing ha logrado emprender un ejemplar camino de salvación donde aún falta mucho camino que recorrer. Se ha dado un gran paso expulsando a unos dirigentes indignos y logrando el ascenso a Segunda División, pero es necesario un esfuerzo más. Los racinguistas del siglo XXI tenemos la oportunidad de romper los lazos accionariales de una perniciosa mayoría que ha asolado el futuro del club. Podemos convertir la propiedad del Racing en la suma de la más valiosa sustancia, nuestra voluntad. No desaprovechemos esta oportunidad histórica para crear un club sostenido por nuestros propios sueños. Acude a la ampliación de capital. Ahora es el momento de un nuevo Racing, el nuestro, el Racing de nuestros sueños. 
Raúl Gómez Samperio
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