YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Pedro Andrés García de Sobrecasa




Pedro Andrés García de Sobrecasa (más conocido simplemente por Pedro Andrés García) (Reocín, Cantabria, España, 1758 - Buenos Aires, 1833) fue un militar y funcionario español de larga trayectoria en el Virreinato del Río de la Plata.

Nació el 25 de abril de 1758, en el palacio de Sobrecasa de Caranceja, actual localidad del municipio de Reocín, región de Cantabria, España.[1] Empadronado como hidalgo en los padrones del barrio de San Esteban de 1765, 1773 y 1786. Genearca de la familia argentina hoy apellidada García-Mansilla.

Pasó al Virreinato del Río de la Plata a la temprana edad de 18 años (procedente de su Cantabria natal), en la expedición de otro cántabro ilustre, el virrey Pedro de Cevallos, en la cual ocupaba el cargo de ayudante mayor del Real Cuerpo de Ingenieros ostentando el grado de alférez. Tras su arribo a Buenos Aires en 1777, prestó servicio de armas de manera ininterrumpida, pasando por las fuerzas regulares de los reales ejércitos, el comando de una unidad de milicias urbanas y el ejército independentista surgido tras las jornadas de mayo.

Desde fines del siglo XVIII hizo varias expediciones de exploración, a la zona de las sierra de la Ventana y del Volcán, hoy de Balcarce, y a la zona del río Desaguadero, en el Alto Perú.

Las invasiones inglesas

Tuvo actuación en la batalla del 5 de julio de 1807, al mando del Tercio de Cántabros Montañeses, durante las Invasiones Inglesas, venciendo en el Convento de Santo Domingo, luego de más de diez horas de duro combate, a las selectas tropas del general Robert Craufurd. Éste se vio obligado a capitular con todos sus oficiales y soldados, entregando sus armas, estandartes y banderas; entre los oficiales rendidos, se hallaba el coronel Denis Pack, quien había violado el juramento de no empuñar nuevamente las armas contra España, hecho tras la primera invasión inglesa. Por su actuación, fue recompensado con el ascenso a Coronel de los Reales Ejércitos, el 13 de junio de 1809 por la Junta Gubernativa de España e Indias.

El general Manuel Belgrano, al referirse a la actuación del coronel Pedro Andrés García, durante los hechos del 5 de julio de 1807, expresó:

Que el Coronel García y los otros oficiales a su mando, merecían ser distinguidos, puesto que en ninguno de los puntos de defensa, se hizo más vigorosa, ni con más fuego, pues duró diez horas y medio por la tenacidad del enemigo al abrigo de los muros del Convento y parapetos y colchones con los que se guarecían las alturas según lo que vi y observé estando destinado en ese punto.

Dos hijos de Pedro Andrés García lucharon a sus órdenes en el Batallón de Cántabros: Manuel José García, como Comandante de la 4ª Compañía, y Valentín García Ferreyra, como soldado de la 3ª Compañía.

La Revolución de Mayo

En los años siguientes fue un aliado incondicional del coronel Cornelio Saavedra. Apoyó al virrey Santiago de Liniers durante la revuelta de octubre de 1808, y en la asonada de Álzaga, de enero de 1809. El nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, lo consideró uno de sus principales consejeros.

Tuvo participación en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. Enrique de Gandía consigna su voto: el coronel consideraba que "la ley suprema es la salud del pueblo". Había advertido por sí mismo la efervescencia popular con motivo de las noticias llegadas de España, y la inquietud para que cambiase el gobierno. De ese modo se sumó a la Revolución de Mayo.

Identificado como leal al general Carlos María de Alvear, fue arrestado durante nueve meses por orden de su sucesor, Ignacio Álvarez Thomas. No fue proscrito, y recuperó la libertad y el mando general de la frontera porteña contra los indígenas.

Era partidario de los unitarios, pero no participó en política, ni en las guerras civiles argentinas.

Primer geógrafo de la Argentina

A fines de 1810 organizó una expedición al sur de la provincia de Buenos Aires, conocida generalmente como la Expedición a las Salinas, en la que se proponía recolectar sal para la ciudad de Buenos Aires. Pero también se le encargaba informar a los indígenas del cambio de gobierno, para ganárselos como aliados. Obtuvo buenos resultados, porque no hubo malones de importancia contra la jurisdicción de Buenos Aires en toda esa década.

Fue un destacado geógrafo, y el primero que llevó a cabo estudios geográficos después de la Revolución de Mayo. Fue también el precursor de la fundación de varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires, como Tandil, Gardey y Quilmes, entre otras. Pionero en la colonización del indio. Primer prócer de la provincia de Chubut, por su empeño en consolidar San José como primer asentamiento de dicha provincia.

Autor de numerosos trabajos, geográficos, estadísticos y topográficos, tales como: "Diario de un viage a las Salinas Grandes en los Campos del Sud de Buenos Aires"; "Memoria sobre la navegación del Tercero y otros ríos que fluyen al Paraná"; "Primer carta biosférica de la Provincia de Buenos Aires"; "Diario de la expedición de 1822, a los Campos del Sud de Buenos Aires desde Morón hasta la Sierra de la Ventana"; "Nuevo Plan de Fronteras de la Provincia de Buenos Aires, proyectado en 1816", etc. realizados como dijera, Don Pedro de Angelis, "con un estilo fluido y brillante, que exhala un alma joven, una imaginación ardiente, un fondo de esperanzas, que es muy raro dominen a una razón madura en una edad provecta".

En 1816, reconoció todo el recorrido del Río Tercero, y reorganizó los fortines y fuertes de esa zona. En 1822, hizo una reorganización de los nuevos fortines del sur de Buenos Aires. Pasó a Bolivia, y realizó operaciones comerciales con minas en ese país, en 1826.

En 1832 hizo una expedición preparativa de la que sería la Campaña al Desierto que llevaría al año siguiente el gobernador Juan Manuel de Rosas. Muchas de sus observaciones acerca de las rutas al desierto fueron aprovechadas por Julio Argentino Roca en su "Conquista del desierto" de 1879.

Su familia

Contrajo matrimonio en Buenos Aires, el 24 de diciembre de 1783, en la Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat, con Clara María Ferreyra de Lima y Freyre de Landiem, bautizada en Buenos Aires, el 22 de agosto de 1761, hija del Capitán Custodio Coelho Ferreyra de Lima y de Jacinta Guiomar Freyre de Landiem.

De dicho matrimonio, nacieron ocho hijos: Manuel José, María Anastasia, María Francisca, José Valentín, María Manuela, Josefa Romana, Rafael Sabino José y Pedro Andrés. Del matrimonio de sus hijos, se formaron las familias: García Ferreyra - rama hoy apellidada García-Mansilla, Perichón de Vandeuil García de Sobrecasa, Warnes García de Sobrecasa, Barros García de Sobrecasa.

Fue esa clase de hidalgo que tenía como aspiración máxima en su vida el acrecentamiento de la clase aristocrática heredada de sus mayores y fue tal el mérito de su actuación que recibió por ello una merced Real del Rey, con la autorización de crear un mayorazgo en el Virreynato del Río de la Plata. Como afirma, el historiador argentino Vicente Fidel López, el Coronel Pedro Andrés García: "es padre y abuelo de una generación que ha llegado distinguida siempre, hasta nuestros días, que dio a la patria ilustres representantes, en la diplomacia, en los gobiernos, en el ejército, en la marina, en la abogacía, en la música y en las letras".

Falleció en Buenos Aires, el 21 de abril de 1833. Pedro de Angelis lo despidió en una nota necrológica donde señala, la pérdida de "uno de los pocos patriotas venerables que nos restan ya, de aquellos que en clase de jefes militares tuvieron una distinguida participación en el espléndido triunfo del 5 de julio de 1807, y de los que contribuyeron a fundar la independencia de la República el día 25 de mayo de 1810".
es.wikipedia.org

sábado, 14 de noviembre de 2009

El Padre Jorge Loring, S.I., se "incorpora" a nuestro blog




El Padre Jorge Loring, S.I., se "incorpora" a nuestro blog, en la barra lateral derecha.
El P. Jorge Loring, S.I. nació en Barcelona, pasó su juventud en Madrid y lo que tiene de jesuita es andaluz. Se ordenó sacerdote a los treinta y tres años.Su libro PARA SALVARTE ha tenido tal aceptación que ha superado largamente el MILLÓN DE EJEMPLARES (1.280.000) en España, sin contar las ediciones que se que se han hecho en Méjico, Ecuador, Perú y Chile. También se han hecho traducciones al inglés en Los Ángeles (California), al árabe en El Cairo, al hebreo en Jerusalén y al gujerati en la India. Hoy se está haciendo la traducción al ruso en Moscú, al japonés en Tokyo, al chino en Taiwan, y al portugués en Brasil. También se ha iniciado la posibilidad de ser traducido al coreano.
Como ampliación del libro PARA SALVARTE ha publicado otro titulado Cuarenta Conferencias donde se desarrolla diversos temas. Estas conferencias están escritas según fueron pronunciadas en distintos puntos de Espana. Precio del libro, 12 euros. De cada conferencia en DVD, 15 euros.
También ha publicado otro libro sobre LA SABANA SANTA, tema que lleva estudiándolo más de cuarenta años y sobre el que ha pronunciado más de dos mil conferencias.

Dies Domini 15 de noviembre de 2009


XXXIII Domingo del Tiempo ordinario




Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que Él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre».
Marcos 13, 24-32


Mis palabras no pasarán



Hemos de estar preparados porque, cuando menos lo pensemos, nos llega el final de la vida; siempre nos acecha. Se puede vivir pensando que es una amenaza que nos entristece, como se recoge en el Prefacio de Difuntos: «Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad». También se puede vivir la muerte desde el gozo de vivir el aquí y el ahora como un encuentro. Y entonces, la muerte se convierte en el encuentro con Quien nos ama, sabiendo, como dice Juan de la Cruz, que «en la tarde nos examinarán en el amor». Así que, al final, hay un encuentro con Quien sabemos que nos ama.
Cuando uno vive a Cristo, cuando se vive desde Cristo, la vida no tiene comparación. Es otra cosa. Me remito a mi propia experiencia: no cambio, por nada del mundo, el haber conocido a Cristo que cambió totalmente mi vida. Verdaderamente, puedo afirmar que sus palabras no pasarán y que su Palabra es Vida.
El Evangelio de este domingo nos enfrenta con la certeza de que todo lo humano tiene su fin. Todo lo humano, como decía el santo Hermano Rafael, hasta las cosas mejores de la vida, tienen fecha de caducidad. Quizás, por eso, la gente no acaba de encontrar esa alegría y esa felicidad que promete el mundo, y que, cuanto más se cree que se acerca, es como la sombra, más se aleja de nuestro corazón.
No conozco a nadie feliz, si no ha descubierto la verdadera alegría de la vida que el Evangelio nos transmite a borbotones. Es imprescindible tener en cuenta que, cuando invitamos a nuestra vida a Cristo, nada se acaba. Invitar a la vida a Cristo, es en todo lo mejor. Todo se acrecienta. La sorpresa no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro esperanzador que nos trae el amor de Dios. Cuando vivimos la vida desde la Palabra que no pasará, desde sus Promesas que siempre se cumplen, entonces, vivimos como el niño en brazos de su madre, con la confianza completa de que, con Dios, todo va a mejor y vamos de sorpresa en sorpresa, y vivimos la alegría inmensa del abrazo definitivo. Lo que prometió lo cumple totalmente, aunque parezca que se hace esperar.
Todo lo que Dios nos prepara en el más allá y que tiene mucho que ver con vivir de amor en el más acá, no es más que el cumplimiento de que su Palabra no pasará jamás y seremos felices cuando nos abandonemos en sus manos con una infinita confianza.
Cuando aparentemente todo se acaba, cuando todo termina, queda Él, y con su Palabra ahuyenta todos nuestros desánimos y nos llena el corazón de una alegría que comienza aquí y no tiene fin.
+ Francisco Cerro Chaves
obispo de Coria-Cáceres
www.alfayomega.es

La Abadía de Cluny en Francia


En Cluny, un pequeño pueblo de la región de Borgoña, en el centro oeste de Francia, se levanta la imponente Abadía de Cluny, inaugurada en el 909 por el conde de Auvernia. Durante el siglo X, Cluny se convirtió en un ejemplo de vida monacal, en el mejor monasterio reconocido de toda Europa y en la mayor recinto de la cristiandad, exponente del románico borgoñes, con una longiud de 187 metros y una altura de 30 metros, una planta en cruz de Lorena, cinco naves, cuatro campanarios y un impresionante coro. En 1790 fue saqueado y destruido por unos revolucionarios, y hoy día sola se converva una pequeña parte del conjunto arquitectónico original, con la iglesia mayor y el ala sur de crucero, pese a todo el lugar merece una visita.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Tabernera del Puerto. Romanza de Marola




La soprano puertorriqueña Ana Maria Martinez canta la romanza de Marola "En un país de fabula", del acto 2º de La Tabernera del Puerto, de Pablo Sorozábal.Salzburg, 2007


La tabernera del puerto, Romance marinero en tres actos, el último dividido en dos cuadros.
Libro de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Música de Pablo Sorozábal.
Estreno: 6 de mayo de 1936, en el Teatro Tívoli, de Barcelona.
Acción en Cantabreda, ciudad imaginaria del Norte de España. Época del estreno.

Personajes principales:


Marola, la tabernera, soprano.
Abel, muchacho enamorado de Marola , tiple cómica.
Antigua, esposa de Chinchorro, cantante cómica.
Juan de Eguía, padre de Marola, barítono.
Leandro, enamorado de Marola, tenor.
Chinchorro, patrón de barco, barítono cómico.
Ripalda, dueño del Café, cantante cómico.
Simpson, antiguo marinero, bajo.
Verdier, antiguo marinero, barítono.

Argumento.


Acto I. Puerto de Cantabreda. El lugar esta vacío. Se oye el canto de los marineros que entran en la taberna de Marola. En el café de enfrente Ripalda, el dueño, habla con Verdier. Abel, un simpático adolescente toca el acordeón y canta la hermosura de Marola, la tabernera. Nadie conoce su origen; sólo se sabe que un día llegó al pueblo y que un bandido le puso la taberna de cuyo producto vive. El bandido es Juan de Eguía un antiguo marino. Del café sale, borracho, Simpson, un marinero inglés que hace algún tiempo corrió el mundo junto a Verdier y a Eguía. Los tres hablan de la necesidad de convencer a Leandro –un pescador enamorado de Marola– para salir a lo que llaman dar un paseo, a pasar contrabando. Mientras, Antigua, la mujer de Chinchorro, hace una escena a su marido por estar en la taberna. Se produce el encuentro entre Marola y Leandro que se declaran su amor. Abel también se le declara, pero Marola le ve como un muchacho –lo que realmente es– y tratando de no ofenderle, le rechaza. Tras estas dos escenas, un grupo de mujeres rodean a la tabernera. En realidad todas las mujeres del pueblo están en contra de Marola porque los hombres la siguen. La joven se defiende de las mujeres y les echa en cara la falta de atención a sus maridos, pero quien realmente zanja la discusión es Juan de Eguía que, después de agredir a Marola, suelta una carcajada y se disculpa diciendo que hay que estar a bien con la gente.

Acto II. Interior de la taberna. El local está animado y Juan de Eguía, tras hacer cantar a la tabernera, hace lo propio y expone su filosofía sobre las mujeres. Abel aparece y cuenta que Juan maltrató a Marola, lo que indigna a los hombres que salen en busca del marinero para pedirle cuentas. En la taberna hay cuatro marineros, negros porque proceden de un barco de la escuadra americana, Simpson los despierta y denuncia el maltrato de estos hombres. Al terminar, Simpson pone a Leandro sobre aviso: Juan pretende, utilizando a Marola, que haga un transporte de droga sin nada a cambio; sólo la cárcel si es sorprendido. Leandro, que sigue enamorado de Marola, pregunta a la mujer cual es su origen y el de Juan: Marola lo cuenta: es hija de Juan y llegó al pueblo tras un naufragio. Leandro convence a Marola para que huya con él. La aparición de Eguía enfrenta a los dos hombres y Eguía termina prometiendo a Leandro la mano de Marola si hace el transporte de la cocaína.

Acto III. Cuadro I. Leandro y Marola están en una pequeña barca cuando se desata una tempestad. Marola reza mientras el hombre trata de dominar la embarcación.

Cuadro II. La taberna está cerrada. Abel canta y recuerda que Leandro y Marola fueron atrapados por la tormenta en la cueva donde está la droga y a la que solo se puede acceder por mar. Juan de Eguía, absolutamente entristecido, grita a todos que Marola era su hija. Pero Simpson trae la buena noticia de que Leandro y Marola viven y han sido rescatados. Eguía confiesa y es llevado ante la justicia con lo que la pareja queda libre.

Comentario.
Antes de nada, hemos de comentar que en alguna publicación aparece como fecha de estreno el día 10 o el 16 de mayo; no son correctas según se desprende de la información de prensa que pueden consultarse en el Archivo Fernández–Shaw conservado en la Fundación Juan March.

La tabernera del puerto llegó a manos de Sorozábal por casualidad. Inicialmente, los autores del libro la habían ofrecido a Guridi pero éste estaba trabajando en su zarzuela Mari–Eli (texto de Carlos Arniches y Eloy Garay, estrenada en el teatro Fontalba, de Madrid, el 11 de abril de 1936) de ambiente similar. En consecuencia, el texto de La tabernera fue entregado a Pablo Sorozábal que vio en él “buenas situaciones musicales”, aunque el músico donostiarra hizo algún retoque, como sustituir un inicial número de vicetiples bailando claqué, por la magnífica romanza de Simpson ”Despierta negro”.

La crítica, una vez producido el estreno realizó su trabajo. Un cronista, que firma “Lara” escribió en El Diluvio, de Barcelona:

“Una partitura que no tiene desperdicio, altamente agradable, que se escucha con atención y penetra, adecuada y siempre, el ambiente de la obra. Toda ella perfectamente instrumentada, viéndose siempre el sello característico de un gran maestro como lo es Pablo Sorozábal”.

Tras el triunfo en Barcelona, y pasado el paréntesis de la guerra, La tabernera llegó a Madrid y subió al escenario del teatro de la Zarzuela el 23 de marzo de 1940, interpretada por Marcos Redondo (Juan de Eguía), Conchita Palacios (Marola), Manuel Gas (Simpson), Esteban Guijarro, (Leandro), Martelo, gracioso (Chinchorro), Valeriano Ruiz París (Verdier), María Zaldívar (Antigua) y Natividad Piñero (Abel).

Aunque no hemos encontrado ninguna referencia en la documentación manejada, es más que probable que los autores, especialmente Sorozábal, esperaran alguna reacción negativa hacia la obra, pues hubo momentos de tensión durante el estreno. Algunos críticos mostraron más interés en desacreditar al compositor por sus ideas políticas que en comentar los valores musicales de la zarzuela. Lástima, porque la obra gustó tanto y era tan atractiva que, según escribe Sorozábal en sus memorias, llegaron a pedirle que cediera los derechos de autor de La tabernera a la Falange.

La tabernera del puerto es una de las mejores obras del género grande. De los dieciséis números musicales de que consta hay varios realmente atractivos: la escena introductoria del primer acto que arranca con un coro de marineros (“Eres blanca y hermosa”) y en el que destaca la intervención de Abel; el dúo cómico de Antigua y Chinchorro “(¡Ven aquí, camastrón!”), página –como casi siempre ocurre– alejada de la línea argumental básica de la obra, pero simpática y chispeante y, el dúo de Leandro y Marola (“Todos lo saben”).

El segundo acto es un derroche de temas musicales pues contiene nada menos que cuatro importantes romanzas protagonizadas por Marola, Juan de Eguía, Simpson y Leandro, respectivamente. La primera, es la célebre “En un país de fábula”, en la que la protagonista está acompañada por un coro a boca cerrada; la de Juan de Eguia (“Con el chíbiri, chíbiri”), escrita después del estreno para el lucimiento de Marcos Redondo; la de Simpson “ (despierta negro”), uno de los más grandes momentos de la zarzuela escritos para la cuerda de bajo, y la de Leandro (“No puede ser”), página que figura en el repertorio de todos los grandes tenores españoles.

En el tercer acto merece la pena escuchar con atención el impresionante cuadro musical de la galerna, muestra de las habilidades creadoras de Sorozábal.

La tabernera del puerto es un verdadero drama lírico en el que están retratados una amable y enamorada tabernera, un padre autoritario y violento, las envidias de las mujeres del pueblo que desconocen el pasado de Carola y ven en su juventud y belleza un peligro para su tranquilidad, el amor apasionado de un muchacho capaz de todo por su enamorada, y el paisaje sonoro de un pequeño puerto marinero al que llega el drama.

Tomado de José Prieto Marugán, www.opusmusica.com






Dosso Dossi.Giovanni di Nicolo Luteri

Alegoría de Hércules.Giovanni di Nicolo Luteri. Ca. 1535. Galleria degli Uffizi, Florencia.



Dossi, Dosso. Giovanni di Niccolò Luteri (Tramuschio, Mantua, h. 1486/1487-Ferrara, 1541/1542). Pintor italiano. Según Vasari, su formación tuvo lugar junto a Lorenzo Costa, aunque posteriormente viajó a Venecia, donde se estableció como pupilo de Giorgione, al lado de Palma el Viejo y Tiziano. Hacia 1514, Dosso trabajaba ya en Ferrara, ciudad en la que desarrollaría la mayor parte de su carrera como pintor de corte al servicio de Alfonso I y Hércules II de Este. Desde muy pronto estará al corriente de las novedades de la pintura veneciana, sobre todo de las innovaciones de Giorgione en cuanto a la poética y la atmósfera del paisaje. A partir de 1522, Dossi se alejó un tanto de la tradición veneciana para iniciar una vía más personal, en la que predominarán las influencias romanas. La única obra de Dossi en el inventario del Museo del ­Prado es una atribución discu­tida: La dama del turbante verde -procedente de las colecciones reales-, que se ha incluido en el catálogo de otros artistas contemporáneos como, por ejemplo, Niccolò dell'Abate.




jueves, 12 de noviembre de 2009

El queso parmesano


Este queso italiano es de los quesos más complejos por su sabor y olor, por las características esenciales que posee y que convierten al queso parmesano en uno de los quesos preferidos por los chefs de todo el mundo para elaborar exquisitas recetas.
El queso parmesano, conocido en Italia como Parmigiano-Reggiano, se caracteriza por su pasta dura y por estar hecho con leche de vaca cruda, lo que lo dota de una gran singularidad, entre ellos su naturalidad. Este queso preparado con ese elemento básico, y por su proceso de elaboración y largo tiempo de curación, tiene un elevado contenido de calcio y es un complemento ideal en muchas dietas para niños, además de favorecer la creación de flora intestinal.
Para distinguirlo y comprobar que lo que compramos es realmente un queso parmesano, elaborado de acuerdo a su historia artesanal, el Parmigiano tiene el nombre grabado a fuego en su corteza, rodeado de muchos puntos marrones. Esta marca de origen es avalada con un nuevo control que se hace cada 12 meses y que conlleva la grabación en su corteza de un nuevo sello ovalado.
Todas estas características tan peculiares son las recogidas en su propia denominación de origen protegida que controla que todos los quesos Parmigiano-Reggiano cumplan con los requisitos necesarios de calidad, que se elaboren de acuerdo a las técnicas artesanales que marca la tradición, y que sean de la zona comprendida entre Parma, Modena, Reggio Emilia y parte de Bolonia. Además deben cumplir con un periodo de curación mínimo de 12 meses, aunque lo normal es que lleguen a venderse con 18 meses de curación, de modo que sus propiedades organolépticas se acentúan.
Hasta los 18 meses el queso parmesano presenta unos suaves olores florales que se acentúan a partir de los 22 meses, convirtiéndose en olores especiados. De textura granulosa y sabor dulzón, aquellos quesos de entre 12 y 18 meses son ideales para picar en aperitivos acompañados de un buen vino blanco. Si el sabor es más consistente, ésto es, entre los 18 y 30 meses, el acompañamiento correcto sería el vino tinto. Sin embargo, podemos llegar a encontrarnos con quesos parmesanos que han sido curados durante 30 meses. En este caso, el sabor es muy pronunciado y es más seco, volviéndose casi arenoso. Es ideal para vinos con crianza y puede tomarse con miel.
saborgourmet.com

María de Jesús de Ágreda


Sor María de Jesús de Ágreda nació el dos de abril de 1602 en Ágreda (Soria) y murió en el mismo lugar el 24 de mayo de 1665.
La Venerable (como es llamada en Soria) se llamaba en realidad María Coronel y Arana y era hija de una noble familia agredeña Francisco Coronel y Catalina Arana.
Pronto alcanzó notoriedad por su santidad, su inteligencia y misticismo. Sufría verdaderas "muertes místicas" que la hacían permanecer durante varias horas inmóvil e insensible, para seguidamente alcanzar el éxtasis que generalmente iba acompañado de arrobamientos y levitación. Se elevaba con la cara enardecida y adquiriendo una extrema levedad. Si lo anterior causa interés, lo siguiente, cuanto menos, causa asombro. Cuenta la leyenda que tenía la Venerable el don de la bilocación (tal como el Padre Pio de Pietrelcina). De tal modo, fue vista por los indios xumanas de la Baja California. Existe una crónica narrada por un franciscano que se encontraba allí, fray Alonso de Benavides, que cuenta, la vio predicando a los indios, con un vestido azul, es por ello que se la sigue llamando la Dama Azul. Ella misma explicó que quizá Dios puso en su lugar un ángel para hacer realidad su sueño de ser misionera:
"Exteriormente, tampoco puedo percibir cómo iba, o si era llevada, porque como estaba con las suspensiones o éxtasis, no era; aunque alguna vez me parece que veía el mundo, en unas partes ser de noche y en otras de día, en unas serenidad y en otras llover, y el mar y su hermosura; pero todo pudo ser mostrándomelo el Señor; y cómo su luz e inteligencia es tan fecunda, presta y clara, pudo mostrármelo, y conocerlo todo claro. En una ocasión me parece, di a aquellos indios unos rosarios; yo los tenía conmigo y se los repartí, y los rosarios no los vi más. El modo a que yo más me arrimo que más cierto me parece, fue aparecerse un ángel allí en mi figura, y predicarlos, y catequizarlos, y mostrarme acá a mí el Señor lo que pasaba para el efecto de la oración, porque el verme a mí allá los indios fue cierto". Era el año 1622 y tenía 20 años.
Estos fenómenos motivaron las sospechas del santo Oficio que inició un proceso de investigación para dilucidar sus actividades. Salió absuelta y ello fomentó aún más su fama, tanto, que hizo que el rey Felipe IV fuera a conocerla. Fue tal la impresión que causó al monarca que éste le visitó varias veces e iniciaron una relación epistolar que duró hasta su muerte. Su proceso de beatificación iniciado por el Papa Clemente X, en 1765, (fue él quién la declaró Venerable) está en suspenso.
Su obra más importante es Mística Ciudad de Dios. Fue un libro muy popular, y según la Venerable, fue dictado por la Virgen María. Fue escrito dos veces, la primera versión fue quemada por la propia autora a causa de la imposición de un religioso anciano que era decididamente contrario a que las mujeres escribieran sobre temas teológicos, y la segunda versión fue publicada tras su muerte. Con un estilo infantil y barroco, pero con graciosa frescura nos va relatando la vida de la Virgen bajo los ocultos misterios de Dios.
Sor María Jesús de Ágreda es autora de las siguientes obras: Mística Ciudad de Dios, Cartas a Felipe IV, Vida de la Virgen, Escala para subir a la perfección, Ejercicio cotidiano, Ejercicios espirituales y Leyes de la esposa.
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