
jueves, 14 de noviembre de 2013
Aires de la Montaña, una zarzuela montañesa del maestro Francisco Alonso

miércoles, 2 de enero de 2013
viernes, 15 de junio de 2012
viernes, 22 de julio de 2011
El Niño Judío
sábado, 18 de junio de 2011
Doña Francisquita:"Siempre es el amor..."
sábado, 28 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
La Tabernera del Puerto
La tabernera del puerto, Romance marinero en tres actos, el último dividido en dos cuadros.
Libro de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Música de Pablo Sorozábal.
Estreno: 6 de mayo de 1936, en el Teatro Tívoli, de Barcelona.
Acción en Cantabreda, ciudad imaginaria del Norte de España. Época del estreno.
Personajes e intérpretes principales:
Marola, la tabernera, soprano (Conchita Panadés).
Abel, muchacho enamorado de Marola , tiple cómica (Estrella Rivera).
Antigua, esposa de Chinchorro, cantante cómica (María Zaldívar).
Juan de Eguía, padre de Marola, barítono (Marcos Redondo).
Leandro, enamorado de Marola, tenor (Faustino Arregui).
Chinchorro, patrón de barco, barítono cómico (Joaquín Valle).
Ripalda, dueño del Café, cantante cómico (Antonio Palacios).
Simpson, antiguo marinero, bajo (Aníbal Vela).
Verdier, antiguo marinero, barítono (Antonio Ripoll).
Argumento.
Acto I. Puerto de Cantabreda. El lugar esta vacío. Se oye el canto de los marineros que entran en la taberna de Marola. En el café de enfrente Ripalda, el dueño, habla con Verdier. Abel, un simpático adolescente toca el acordeón y canta la hermosura de Marola, la tabernera. Nadie conoce su origen; sólo se sabe que un día llegó al pueblo y que un bandido le puso la taberna de cuyo producto vive. El bandido es Juan de Eguía un antiguo marino. Del café sale, borracho, Simpson, un marinero inglés que hace algún tiempo corrió el mundo junto a Verdier y a Eguía. Los tres hablan de la necesidad de convencer a Leandro –un pescador enamorado de Marola– para salir a lo que llaman dar un paseo, a pasar contrabando. Mientras, Antigua, la mujer de Chinchorro, hace una escena a su marido por estar en la taberna. Se produce el encuentro entre Marola y Leandro que se declaran su amor. Abel también se le declara, pero Marola le ve como un muchacho –lo que realmente es– y tratando de no ofenderle, le rechaza. Tras estas dos escenas, un grupo de mujeres rodean a la tabernera. En realidad todas las mujeres del pueblo están en contra de Marola porque los hombres la siguen. La joven se defiende de las mujeres y les echa en cara la falta de atención a sus maridos, pero quien realmente zanja la discusión es Juan de Eguía que, después de agredir a Marola, suelta una carcajada y se disculpa diciendo que hay que estar a bien con la gente.
Acto II. Interior de la taberna. El local está animado y Juan de Eguía, tras hacer cantar a la tabernera, hace lo propio y expone su filosofía sobre las mujeres. Abel aparece y cuenta que Juan maltrató a Marola, lo que indigna a los hombres que salen en busca del marinero para pedirle cuentas. En la taberna hay cuatro marineros, negros porque proceden de un barco de la escuadra americana, Simpson los despierta y denuncia el maltrato de estos hombres. Al terminar, Simpson pone a Leandro sobre aviso: Juan pretende, utilizando a Marola, que haga un transporte de droga sin nada a cambio; sólo la cárcel si es sorprendido. Leandro, que sigue enamorado de Marola, pregunta a la mujer cual es su origen y el de Juan: Marola lo cuenta: es hija de Juan y llegó al pueblo tras un naufragio. Leandro convence a Marola para que huya con él. La aparición de Eguía enfrenta a los dos hombres y Eguía termina prometiendo a Leandro la mano de Marola si hace el transporte de la cocaína.
Acto III. Cuadro I. Leandro y Marola están en una pequeña barca cuando se desata una tempestad. Marola reza mientras el hombre trata de dominar la embarcación.
Cuadro II. La taberna está cerrada. Abel canta y recuerda que Leandro y Marola fueron atrapados por la tormenta en la cueva donde está la droga y a la que solo se puede acceder por mar. Juan de Eguía, absolutamente entristecido, grita a todos que Marola era su hija. Pero Simpson trae la buena noticia de que Leandro y Marola viven y han sido rescatados. Eguía confiesa y es llevado ante la justicia con lo que la pareja queda libre.
Comentario.
Antes de nada, hemos de comentar que en alguna publicación aparece como fecha de estreno el día 10 o el 16 de mayo; no son correctas según se desprende de la información de prensa que pueden consultarse en el Archivo Fernández–Shaw conservado en la Fundación Juan March.
La tabernera del puerto llegó a manos de Sorozábal por casualidad. Inicialmente, los autores del libro la habían ofrecido a Guridi pero éste estaba trabajando en su zarzuela Mari–Eli (texto de Carlos Arniches y Eloy Garay, estrenada en el teatro Fontalba, de Madrid, el 11 de abril de 1936) de ambiente similar. En consecuencia, el texto de La tabernera fue entregado a Pablo Sorozábal que vio en él “buenas situaciones musicales”, aunque el músico donostiarra hizo algún retoque, como sustituir un inicial número de vicetiples bailando claqué, por la magnífica romanza de Simpson ”Despierta negro”.
La crítica, una vez producido el estreno realizó su trabajo. Un cronista, que firma “Lara” escribió en El Diluvio, de Barcelona:
“Una partitura que no tiene desperdicio, altamente agradable, que se escucha con atención y penetra, adecuada y siempre, el ambiente de la obra. Toda ella perfectamente instrumentada, viéndose siempre el sello característico de un gran maestro como lo es Pablo Sorozábal”.
Tras el triunfo en Barcelona, y pasado el paréntesis de la guerra, La tabernera llegó a Madrid y subió al escenario del teatro de la Zarzuela el 23 de marzo de 1940, interpretada por Marcos Redondo (Juan de Eguía), Conchita Palacios (Marola), Manuel Gas (Simpson), Esteban Guijarro, (Leandro), Martelo, gracioso (Chinchorro), Valeriano Ruiz París (Verdier), María Zaldívar (Antigua) y Natividad Piñero (Abel).
Aunque no hemos encontrado ninguna referencia en la documentación manejada, es más que probable que los autores, especialmente Sorozábal, esperaran alguna reacción negativa hacia la obra, pues hubo momentos de tensión durante el estreno. Algunos críticos mostraron más interés en desacreditar al compositor por sus ideas políticas que en comentar los valores musicales de la zarzuela. Lástima, porque la obra gustó tanto y era tan atractiva que, según escribe Sorozábal en sus memorias, llegaron a pedirle que cediera los derechos de autor de La tabernera a la Falange.
La tabernera del puerto es una de las mejores obras del género grande. De los dieciséis números musicales de que consta hay varios realmente atractivos: la escena introductoria del primer acto que arranca con un coro de marineros (“Eres blanca y hermosa”) y en el que destaca la intervención de Abel; el dúo cómico de Antigua y Chinchorro “(¡Ven aquí, camastrón!”), página –como casi siempre ocurre– alejada de la línea argumental básica de la obra, pero simpática y chispeante y, el dúo de Leandro y Marola (“Todos lo saben”).
El segundo acto es un derroche de temas musicales pues contiene nada menos que cuatro importantes romanzas protagonizadas por Marola, Juan de Eguía, Simpson y Leandro, respectivamente. La primera, es la célebre “En un país de fábula”, en la que la protagonista está acompañada por un coro a boca cerrada; la de Juan de Eguia (“Con el chíbiri, chíbiri”), escrita después del estreno para el lucimiento de Marcos Redondo; la de Simpson “ (despierta negro”), uno de los más grandes momentos de la zarzuela escritos para la cuerda de bajo, y la de Leandro (“No puede ser”), página que figura en el repertorio de todos los grandes tenores españoles.
En el tercer acto merece la pena escuchar con atención el impresionante cuadro musical de la galerna, muestra de las habilidades creadoras de Sorozábal.
La tabernera del puerto es un verdadero drama lírico en el que están retratados una amable y enamorada tabernera, un padre autoritario y violento, las envidias de las mujeres del pueblo que desconocen el pasado de Carola y ven en su juventud y belleza un peligro para su tranquilidad, el amor apasionado de un muchacho capaz de todo por su enamorada, y el paisaje sonoro de un pequeño puerto marinero al que llega el drama.
www.opusmusica.com
sábado, 7 de mayo de 2011
Nuestra Zarzuela: José Tamayo
Nació en Granada, el 16 de julio de 1920. Inició la carrera sacerdotal en el Seminario de San Cecilio, donde germinó su vocación teatral representando algunos autos sacramentales, género que terminaría siendo una de las marcas de la casa. Dejó el seminario y estudió Comercio, pero la Guerra Civil interrumpió sus estudios e ingresó en la Escuela de Especialista de Aviación de Málaga.Su actividad teatral se remonta a 1942, en que con el TEU (Teatro Español Universitario) de Granada realizó numerosos montajes, casi todos ellos de clásicos o de teatro en verso. Obtuvo el Premio Nacional del Frente de Juventudes con LUZ DE AMANECER, de Manuel Benítez Carrasco, a una de cuyas representaciones asistió el mismísimo Francisco Franco. Otros montajes primerizos fueron EL MÉDICO SIMPLE, MISTERIO DE NAVIDAD, BAILE EN CAPITANÍA, EL VERGONZOSO EN PALACIO, EN FLANDES SE HA PUESTO EL SOL, LA ESTRELLA DE SEVILLA, MARÍA ESTUARDO, EL DIVINO IMPACIENTE o EL ALCÁZAR DE LAS PERLAS; un repertorio patriótico-clasicista propio de los años de la posguerra. Durante 1945 esta compañía universitaria, a la que dio el nombre de Teatro Lope de Vega de Granada, realizó varias giras por Ceuta y diversas ciudades de Marruecos. Un año después adquiría estatus profesional como Compañía Lope de Vega, con el estreno de ROMEO Y JULIETA en el Teatro Eslava de Valencia: la versión fue de Nicolás González Ruiz, la escenografía de Sigfrido Burmann, los figurines de Vicente Viudes y la música de Manuel Parada. Todos ellos fueron habituales colaboradores en los montajes de temporadas posteriores, en las cuales los clásicos siguieron siendo el plato fuerte: EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO, LA VIDA ES SUEÑO, OTELO, JUAN DE ARCO, PERIBÁÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA, EL ALCALDE DE ZALAMEA o HAMLET; y autos sacramentales como LA CENA DEL REY BALTASAR, que representó ante el Papa Pío XII en el Auditorium del Palacio Pío del Vaticano, en 1953; montaje que repondría en la basílica de San Francisco el Grande, de Madrid, en 1981.
En este repertorio tradicional aparecía de cuando en cuando títulos más rompedores: EL ÁGUILA DE DOS CABEZAS, de Cocteau; MUERTE DE UN VIAJANTE, de Miller; LOS INTERESES CREADOS, de Benavente; EL ANTICUARIO, de Suárez de Deza; OTRA VEZ EL DIABLO, de Casona; CELOS DEL AIRE, de López Rubio; o HISTORIA DE UNA ESCALERA, de Buero Vallejo.
Esta gran actividad al frente de su compañía, itinerante por diversos países de Hispanoamérica, se vio recompensada con su nombramiento en 1954 como director titular del Teatro Español de Madrid. La nueva etapa fue inaugurada con un vistoso montaje de DON JUAN TENORIO; a este siguieron EDIPO, DIÁLOGOS DE CARMELITAS, LA VIDA ES SUEÑO, SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR, CYRANO DE BERGERAC, PROCESO DE JESÚS, LAS BRUJAS DE SALEM, ENRIQUE IV, LAS MENINAS, EL AVARO, EL GENIO ALEGRE...
La gran tonadillera Concha Piquer logró su último gran triunfo de la mano de José Tamayo al estrenar en el Teatro de La Zarzuela, en mayo de 1957, PUENTE DE COPLAS, de los maestros del género folclórico Quintero, León y Quiroga.
En 1961 comenzó Tamayo, al frente del pequeño teatro Bellas Artes, construido por iniciativa suya en los bajos del Círculo, la que se considera como su etapa más fructífera y arriesgada, que se inició con la vuelta de Valle-Inclán a los escenarios después de la Guerra Civil: el estreno de DIVINAS PALABRAS. Un año después favoreció el regreso a España de Alejandro Casona con el clamoroso estreno de LA DAMA DEL ALBA, y ese mismo año dirigió BODAS DE SANGRE. En 1963 cosechó otro de sus grandes éxitos: CALÍGULA, con la magistral interpretación de José M.ª Rodero. Su repertorio se moderniza cada vez más y estrena la única obra escrita por Casona a su vuelta a España: EL CABALLERO DE LAS ESPUELAS DE ORO y se atreve con Bertolt Brecht y con los autores europeos más renovadores. Hito culminante de esta etapa es el estreno absoluto de LUCES DE BOHEMIA, el 1 de octubre de 1971.
LOS FESTIVALES DE ESPAÑA
La zarzuela, durante los años cincuenta, fue perdiendo la vitalidad y la calidad que la habían caracterizado en otros tiempos; pero en la década de los sesenta el género lírico recibió un nuevo impulso al ser introducido en la programación de los célebres Festivales de España.
Los Festivales de España fueron creados durante los años de expansión económica del franquismo. El turismo, base de la economía española durante mucho tiempo, había proporcionado importantes sumas de dinero a un gobierno que empezaba a dar algunas muestras de apertura, especialmente en el campo cultural. Casi todas las capitales españolas tuvieron sus propios Festivales. Algunas aprovecharon sus monumentos históricos para los montajes. Este fue el caso de los de Granada, cuyos actos tenían lugar en La Alhambra, y que junto a los de San Sebastián y Santander, fueron los Festivales de España de más calidad. Además de estas ciudades hubo otras muchas en que se organizaron ciclos musicales y teatrales. Entre la larga lista podemos destacar Alicante, Avila, Cuenca, Las Palmas, Mallorca, Oviedo, Salamanca, Segovia, Sevilla, Toledo, Valencia, Zamora, Zaragoza y, por descontado, Madrid y Barcelona.
Estos escenarios al aire libre ofrecieron representaciones de grandes obras de teatro, música y danza durante la estación veraniega, y dieron vida a los autos sacramentales de Calderón de la Barca, a los versos de Lorca, a obras clásicas como LA CELESTINA, a los ballets de repertorio, a las comedias, a la ópera y al propio teatro lírico español. El difícil empeño encontró su artífice: el director José Tamayo, talento bien calificado para afrontar las grandes realizaciones escénicas. A veces, por su desmedida tendencia a lo espectacular, algunos maliciosos le llamaron el Cecil B. de Mille del teatro español.
EL GÉNERO LÍRICO
El primer contacto de Tamayo con el teatro musical no fue con la zarzuela, sino el género revisteril, ya que en 1952 dirigió en el Teatro Calderón de Barcelona, la obra de Carlos Llopis y el maestro Manuel Parada LA CUARTA DE A. POLO; en 1954 consiguió su primer éxito musical en Madrid, en el castizo marco de La Corrala, con la Compañía Lírica Amadeo Vives en LA VERBENA DE LA PALOMA, con Pilar Lorengar, Carlota Bilbao, Blanquita Suárez, Manuel Ausensi y Miguel Ligero. Con la comedia musical americana AL SUR DEL PACÍFICO, estrenada en 1954 en un Teatro de La Zarzuela próximo a su cierre, continuaba su aventura con el género lírico del que pronto sería un enamorado fiel.
En octubre de 1956 el remozado Teatro de La Zarzuela vuelve a abrir sus puertas con una DOÑA FRANCISQUITA que ha quedado para siempre como ejemplo de lo que debe ser el teatro lírico español, digno de codearse, incluso de superar, lo que en otros países está considerado como representativo. Tamayo comenzó por sepultar los viejos telones, tan poblados de rotos, y sustituirlos por sugerentes fondos corpóreos. El acontecimiento lírico fue presidido por el Jefe del Estado, Generalísimo Franco. José Tamayo eligió un elenco verdaderamente irrepetible: Ana María Olaria y Lina Huarte (Francisquita); Ana M.ª Iriarte, Inés Rivadeneyra y Angeles Nistal (Aurora la Beltrana); Selica Pérez Carpio (Doña Francisca); Alfredo Kraus, Carlos Munguía y Agustín Godoy (Fernando); Gerardo Monreal (Cardona) y Aníbal Vela (Don Matías). La coreografía corrió a cargo de Alberto Lorca, los decorados fueron de Emilio Burgos, y los figurines de Víctor M.ª Cortezo. La dirección musical contó con la presencia de un joven maestro leonés: Odón Alonso. La gran impresión de la noche, al margen de las espléndidas voces, fue el sonido y la presencia física del coro, su pastosidad y su clara vocalización. Atrás quedaban aquellos conjuntos que formaban la mayoría de los coros en los años 30 y 40. El artífice de esa maravilla fue el maestro José Perera, fundador de los Cantores de Madrid.
LA ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA
La Compañía Lírica Amadeo Vives fue durante muchos años el vehículo con el que Tamayo fundió la modernidad escénica con la zarzuela. La experiencia adquirida en los montajes clásicos, dominando el movimiento de masas, decorados e iluminación, le permitió el tratar a la zarzuela como un musical a la americana. La ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA fue el resultado de un largo proceso de producción. Estructuró la primera ANTOLOGÍA con dimensiones gigantescas, al punto de que sólo fue posible su desarrollo en tres escenarios, de 500 metros cuadrados de superficie, montados por la organización de los Festivales de España: la Cascada del Parque de la Ciudadela, en Barcelona; la Plaza Mayor de Madrid y la Plaza de España, en Sevilla.
La primera idea de este espectáculo surgió en Ginebra (Suiza), entre los últimos meses de 1964 y los primeros de 1965, donde Tamayo se había trasladado para someterse a una cura de reposo tras una década de intenso trabajo. Durante su estancia en Suiza fue madurando la idea de un espectáculo integrado por los fragmentos más brillantes del repertorio zarzuelístico. El escritor José Herrera, entonces exiliado en Suiza, le sugirió que iniciara la ANTOLOGÍA con una loa de Calderón. La idea le pareció interesante y optó por EL LAUREL DE APOLO, una de las primeras zarzuelas que se escribieron en el siglo XVII, y donde se pone en boca del personaje de “La Zarzuela”, una acertada definición del género:
"No es comedia, sino sólo
una fábula pequeña
en que, a imitación de Italia
se canta y se representa."
Puesto que la partitura de esta obra de Calderón se había perdido, tuvo que escribirse una música nueva, tarea que se encargó a Manuel Moreno Buendía. Tras ese número debía seguir fragmentos de EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS, EL NIÑO JUDÍO, LA BODA DE LUIS ALONSO o LA LINDA TAPADA, entre otros.
En sus últimas semanas en Suiza, Tamayo ya tenía perfectamente diseñada su ANTOLOGÍA. A su regreso a España puso manos a la obra y estrenó su espectáculo en Barcelona, en el marco del Parque de la Ciudadela donde, durante quince días, presenciaron la ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA un total de 30.000 espectadores. Tras esa primera actuación, la compañía presentó el espectáculo en la Plaza Mayor de Madrid y en la Plaza de España de Sevilla, lugares a los que seguirían una larga lista de nombres de ciudades españolas y de diferentes países extranjeros.
En los años setenta José Tamayo asumió la dirección del Teatro Nacional de La Zarzuela, período en que la ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA, adaptada a los escenarios convencionales, se representó a lo largo de dos temporadas consecutivas. La ANTOLOGÍA se renovaba de forma periódica, y en el escenario del mismo Teatro de La Zarzuela se ofreció durante bastantes meses una ANTOLOGÍA SERRANO, nutrida con los más brillantes fragmentos de la fecunda obra lírica del compositor valenciano.
La ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA se exportó internacionalmente, en giras anuales, desde 1983, lo que la convirtió en el espectáculo más representativo y aclamado del teatro lírico español de todos los tiempos.
El Teatro Nuevo Apolo, anteriormente Palacio del Progreso, se modernizó y se convirtió en la sede permanente de la NUEVA ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA desde 1987, dando continuidad a la gloriosa historia del antiguo Apolo. Tamayo fue el director de ese Nuevo Apolo, teatro musical de Madrid, enclavado en la Plaza de Tirso de Molina.
Las piezas que formaban el programa procedían, obviamente, de una selección de compositores que fueron los pilares en la historia del género zarzuelístico: Barbieri, Fernández Caballero, Chueca, Chapí, Bretón, Giménez, Vives, Serrano, Luna, Guridi, Lleó, Penella, Soutullo y Vert, Alonso, Guerrero, Moreno Torroba y Sorozábal.
En todas las ANTOLOGÍAS se han integrado siempre primeras figuras del teatro lírico español. Nombrarlos a todos haría la lista demasiado larga. Cabe destacar algunos nombres incuestionables: Angeles Chamorro, Mari Carmen Ramírez, Pedro Lavirgen y, de forma excepcional para funciones especiales, la presencia de Victoria de los Angeles, Montserrat Caballé o Plácido Domingo.
Ha sido el espectáculo español de más dilatada vida escénica en continuidad: desde 1965; un cuarto de siglo de permanencia en las carteleras. ¡Y qué carteleras! Prescindiendo de las españolas, nos encontramos con un itinerario que recoge los primeros escenarios de Amsterdam, Berlín, Buenos Aires, Hong Kong, Jerusalén, La Habana, Las Vegas, Lisboa, Londres, Miami, Montreal, Moscú, Nueva York, México, París, Pekín, Sicilia, Singapur, Tokyo, Washington y otras muchas ciudades de Estados unidos, Hispanoamérica y Europa.
Exceptuando las capitales iberoamericanas, el público de los demás lugares ha visto y valorado por primera vez la zarzuela. Los críticos musicales y teatrales de los grandes diarios han prodigado, a la obra de Tamayo, las frases más encendidas y los mayores elogios. Los comentaristas estaban familiarizados con la ópera y con la comedia musical americana, pero no con la zarzuela. De ahí la sorpresa. Se escribieron centenares de conceptos espontáneos y sinceros, ajenos a cualquier manipulación o promoción publicitaria. Uno de ellos, por breve y expresivo, resume lo que este espectáculo sugirió a un crítico del Washington Post: “Es un espectáculo de arrebatadora grandeza y exquisitos detalles.”
CRONOLOGÍA DE LOS MONTAJES MUSICALES DE JOSÉ TAMAYO
LA CUARTA DE A. POLO.- Teatro Calderón de Barcelona (1952); LA VERBENA DE LA PALOMA.- La Corrala, Madrid (1954); AL SUR DEL PACÍFICO.- Teatro de La Zarzuela (1955); DOÑA FRANCISQUTIA.- Teatro de La Zarzuela (1956); LA REVOLTOSA.- La Corrala, Madrid (1956); MARÍA MANUELA.- Teatro de La Zarzuela (1957); PUENTE DE COPLAS.- Teatro de La Zarzuela (1957); AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE.- Festivales de España (1958); GIGANTES Y CABEZUDOS.- Festivales de España (1958); LAS GOLONDRINAS.- Teatro de La Zarzuela (1958); BOHEMIOS.- Festivales de España (1959); LA BODA DE LUIS ALONSO.- Festivales de España (1959); LUISA FERNANDA.- Festivales de España (1960); PAN Y TOROS.- Parque del Retiro, Madrid (1960); EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS.- Festivales de España (1961); LOS GAVILANES.- Festivales de España (1961); EL TAMBOR DE GRANADEROS.- Festivales de España (1961); CARMEN.- Plaza Mayor de Madrid (1962); GRAN FESTIVAL DE LA ZARZUELA.- Festivales de España (1962); MARINA.- Festivales de España (1962); ALMA DE DIOS.- Festivales de España (1963); EL CASERÍO.- Teatro de La Zarzuela (1963); KISS ME, KATE.- Teatro Alcázar de Madrid (1963); MARUXA.- Teatro de La Zarzuela (1963); MOLINOS DE VIENTO.- Festivales de España (1963); LA VIUDA ALEGRE.- Teatro de La Zarzuela (1963); CARNAVAL EN VENECIA.- Festivales de España (1964); LA DOLORES.- Festivales de España (1964); KATIUSKA.- Festivales de España (1964); PEPITA JIMÉNEZ.- Festivales de España (1964); GIGANTES Y CABEZUDOS.- Festivales de España (1965); ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA.- Cascada del Parque de la Ciudadela de Barcelona (1966); LA BRUJA.- Festivales de España (1966); LA TABERNERA DEL PUERTO.- Festivales de España (1968); EL MURCIÉLAGO.- Parque del Retiro, Madrid (1968); ANTOLOGÍA SERRANO.- Teatro de La Zarzuela (1973); EL REY QUE RABIÓ.- Teatro de La Zarzuela (1975); ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA.- Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid (1980); ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA.- Teatro Monumental de Madrid (1982); NUEVA ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA.- Teatro Nuevo Apolo de Madrid (1987); PAN Y TOROS (versión de Pablo Sorozábal y José M.ª Pemán).- Teatro Nuevo Apolo (1988); ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA 25 AÑOS.- Teatro Nuevo Apolo (1991); LOS MISERABLES.- Teatro Nuevo Apolo (1992).
La mayoría de estos montajes se repusieron en los Festivales de España entre los años 1958 y 1968.
En 1991 don Juan Carlos I le otorgó la Medalla de oro al Mérito de las Bellas Artes, por su eminente trayectoria artística y cultural.
En 1992 desarrolló una intensa actividad artística, dirigiendo la parte lírica de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, creando el espectáculo MADRID, MADRID para la Capital Europea de la Cultura, y organizando como creador y director la ANTOLOGÍA DE LA ZARZUELA ANDALUZA, estrenada en la Expo '92 de Sevilla.
La noche del 30 de enero de 2003, cuando asistía a la inauguración del Nuevo Teatro Alcalá, José Tamayo sufrió una caída a la entrada del citado teatro, por la que tuvo que ser atendido en el lugar por los sanitarios. Desde entonces, su ya resentido estado de salud, fue a peor. Tras una repentina enfermedad respiratoria, complicada con una gripe, hubo que trasladarle al Hospital Madrid, donde falleció a las 10 de la mañana del 26 de marzo.
http://lazarzuela.webcindario.com
viernes, 29 de abril de 2011
Tal día como hoy en 1897 se estrenaba la zarzuela "La viejecita"

Diego Emilio Fernández Álvarez, http://lazarzuela.webcindario.com
Zarzuela cómica en un acto. Libreto original de Miguel Echegaray. Música de Manuel Fernández Caballero. Estrenada en el Teatro de La Zarzuela de Madrid el 29 de abril de 1897. En esta obra el papel del galán lo representa una mujer, y ese papel fue especialmente cuidado por los autores, representando un enorme triunfo para la soprano Lucrecia Arana.
Elenco del estreno
Carlos: LUCRECIA ARANA, Luisa: CONCEPCIÓN SEGURA, Sir Jorge: JULIÁN ROMEA, Fernando: JOSÉ MONCAYO, Marqués: JOSÉ SIGLER, Don Manuel: JUAN OREJÓN, Federico: SR. PARDO
La obra
La obra obtuvo un gran éxito, contribuyendo a ello los intérpretes, sobre todo la gran Lucrecia Arana, soberbia contralto en palabras de Salvador Valverde y que al decir de Arnau realizó en esta zarzuela la mejor de sus creaciones. Es curioso que en ninguna de las fuentes consultadas se hable para nada de que el artificio teatral clave de la obra: el travestismo llevado a cabo por Carlos, debe estar tomado de la famosa obra de teatro “La tía de Carlos” escrita por Brandon Thomas y estrenada en 1892.
La obra comienza con un breve preludio instrumental, seguido de un marcial coro masculino y de un brindis precioso en tono patriótico “Fuego es el vino del suelo español”. Muy animado también y lleno de gracia burlona es el coro de la invitación “Pobrecito Carlos, duro es el castigo”. Tras una bella mazurca y el elegante schotis llegamos a la canción de la viejecita o del espejo “Al espejo al salir me miré”: el número que hizo mayor impresión entre todos los de la obra. Luego de un académico minué, se canta el dúo de Luisa y Carlos “¡Pobre viejecita! otra de las cúspides de esta joya del género chico.
El compositor
Manuel Fernández Caballero nació en Murcia el 14 de marzo de 1835 y murió en Madrid el 26 de febrero de 1906. Hijo póstumo, fue el menor de dieciocho hermanos. Encauzado en la música desde pequeño, con cinco años empezó a estudiar el violín y otros instrumentos y a los siete años ya tocaba en bandas y orquestas. Su primer maestro fue su cuñado y notable violinista Julian Gil y luego Indalecio Soriano Fuentes. A los 15 años se traslada a Madrid siendo admitido como primer violín de la orquesta del Teatro Real e ingresando en el Conservatorio donde obtuvo el primer premio de composición en 1856. Siguió estudiando con José Vega, Indalecio Soriano, Hilarión Eslava y Pedro Albéniz. A partir de los 18 años fue Director de Orquesta de varios teatros, el de Variedades, Lope de Vega, Circo y Español. En 1853 consigue de Luís de Eguilaz su primer libreto de zarzuela LA VERGONZOSA EN PALACIO, que sin embargo se estrenó con posterioridad a TRES MADRES PARA UNA HIJA, que firmó bajo el seudónimo de Florentino Durillo, precisamente por respeto y consideración a Luís de Eguilaz. Desde entonces son innumerables las zarzuelas que compuso (cerca de 200), alternando este trabajo con la dirección de orquesta, muchas veces en Portugal e Hispanoamérica, llegando a residir 7 años en Cuba. También compuso en abundancia música religiosa, encontrándose entre ella, diversas Misas, Misereres, Salves, Oficios de Difuntos (el primero lo compuso en 1851), Himnos, Letanias, Motetes etc….
Aquejado de cataratas desde 1890 aproximadamente, la última partitura que escribió de su puño y letra fue EL DUO DE LA AFRICANA en 1893, requiriendo desde entonces la ayuda de colaboradores, principalmente su hijo Mario y también la del luego famoso José Serrano que le ayudó en la escritura musical de GIGANTES Y CABEZUDOS. En 1899 y 1902 fue intervenido quirúrgicamente por el Doctor Mansilla batiéndole las cataratas de los ojos derecho e izquierdo respectivamente. Fue persona muy honrada por el público en general y por las Instituciones y así en 1891 fue elegido individuo de la Real Academia de San Fernando, cuyo discurso de ingreso no pudo efectuar hasta el 2 de marzo de 1902 con el sugerente título para nuestro querido género de “Los cantos populares españoles considerados como elemento indispensable para la formación de nuestra nacionalidad musical”; pertenecía a la Orden del Cristo de Portugal y el 22 de enero de 1903 le fue concedida la Gran Cruz de Alfonso XII siéndole regaladas las insignias correspondientes por suscripción popular en Murcia.
Cuenta Arnau que Caballero tenía la costumbre de dirigir los ensayos en el Teatro de la Zarzuela junto a la concha del apuntador, golpeando continuamente con su grueso bastón la tarima del escenario marcando el compás, como se cargó la tarima dos veces, el propietario del teatro colocó en aquel sitio una placa de bronce con la leyenda “A Caballero, sostén de la zarzuela, 1897”, y esto da pie para hacer notar la importancia que para nuestro género tuvo este compositor, en cualquiera de las facetas del mismo, la zarzuela grande hasta la década de los 70 en que entró en crisis y el género chico al que supo no solo adaptarse sino triunfar memorablemente, basta para comprobar la realidad de tal aseveración con releer los títulos compuestos a partir de 1887.
Entre sus zarzuelas detallo sobre todo las muy conocidas por su difusión discográfica, LA MARSELLESA (1876) LOS SOBRINOS DEL CAPITAN GRANT (1877), EL SALTO DEL PASIEGO (1878), CHATEAU MARGAUX (1887), EL DUO DE LA AFRICANA (1893), EL CABO PRIMERO (1895), EL PADRINO DEL NENE (1896), LA VIEJECITA (1897) GIGANTES Y CABEZUDOS y EL SEÑOR JOAQUIN (1898).
El libretista
Miguel Echegaray Eizaguirre nació en Quintanar de la Orden (Toledo) el 29 de septiembre de 1848, en el transcurso de un viaje que hacían sus padres de Madrid a Murcia, y murió en Madrid el 20 de enero de 1927. Hermano de José, premio Nóbel de Literatura en 1904. Se licenció en Filosofía y Letras y Derecho, ejerciendo algún tiempo. Fue Jefe de Administración Civil, secretario de los Ministros de Fomento y Hacienda cuando lo fue su hermano y Diputado a Cortes; dominaba varios idiomas entre ellos el hebreo en el que fue una verdadera notabilidad. Y sobre todo fue escritor más bien de índole festiva y bufa en ocasiones y libretista de zarzuelas. En esta especialidad trabajó con Vives en JUEGOS MALABARES, LA RABALERA, AGUA DE NORIA y EL PRETENDIENTE, con Chapí en LA GITANILLA y EL SOMBRERO DE PLUMAS, con Bretón en EL DOMINGO DE RAMOS, con Nieto en EL CASTILLO, y, sobre todo, con Fernández Caballero en EL DUO DE LA AFRICANA, LA VIEJECITA y GIGANTES Y CABEZUDOS.
Sinopsis
La acción se sitúa a finales de 1812 cuando Inglaterra ayuda a España a ganar la guerra de la Independencia contra Napoleón. En el cuarto de banderas del cuartel, tres oficiales, Fernando, Federico y Carlos, se divierten bebiendo unas botellas de vino. Fernando ha recibido una carta de América con la noticia de que su rica tía, doña Teresa de Argelez y Vargas, regresa a España. En un momento en que Fernando y Carlos se quedan solos, el segundo confiesa al amigo que se ha enamorado de Luisa, la hija de Marqués de Aguilar, quien no tiene el mejor concepto de él por su vida irresponsable. Esa noche hay una fiesta en casa del Marqués y Carlos pretende introducirse en ella para así entrevistarse con la muchacha. A la hora del reparto de las invitaciones para dicha fiesta, Carlos se encuentra excluido, lo cual provoca las burlas de los compañeros. Molesto por ello, Carlos apuesta con ellos a que entrará en la fiesta, abrazará varias veces a Luisa y se batirá en duelo con su prometido que es Federico. Fernando y sir Jorge, capitán del ejército inglés aliado, son los únicos que se ponen de parte de Carlos. Con un apretón de manos se sella la apuesta y se citan todos para esa noche en casa del Marqués de Aguilar. Ya de noche y dentro de un gran salón en la casa del Marqués, este comenta el buen humor que siempre tiene su hermano don Manuel, cuando llega Luisa. Don Manuel sabe que su sobrina no ama a Federico sino a Carlos, poniéndose de su parte y abogando a su favor, algo de lo que no quiere ni oír hablar el Marqués. Luisa defiende la conducta del muchacho a quien ama, achacando esas locuras de juventud a su soledad e inexperiencia. Es tan convincente la defensa que el Marqués está dispuesto a ceder, a condición de que Carlos no haga otra locura más. En esto se anuncia la llegada de doña Teresa de Argelez, que en realidad no es otro que Carlos disfrazado. La Viejecita es recibida con todos los honores, ante la perplejidad de Fernando que no reconoce en ella a su tía. La Viejecita y Fernando bailan. El soldado intenta descubrir su identidad, sin lograrlo, pues continuamente son interrumpidos por algún invitado. Llega el momento del minué y la Viejecita baila con don Manuel, cometiendo un montón de torpezas que ponen en una situación embarazosa a su pareja, llegando a interrumpir la danza. A continuación, la Viejecita se acerca a Luisa y, elogiando su belleza, la abraza repetidamente, mientras sir Jorge cuenta los abrazos. En un momento en que se quedan solos, Carlos descubre a los compañeros su identidad y Federico, al verlo, lo reta a duelo, pero sir Jorge detiene la contienda. Cuando regresa don Manuel, atraído por el alboroto, encuentra a la Viejecita con el sable en la mano, pero Carlos sabe, a tiempo, salvar la situación. A solas con Luisa, Carlos se descubre, lo cual provoca el asombro, seguido de un ligero desmayo de la muchacha. Dado que la Viejecita comienza a despertar sospechas, Fernando propone a Carlos que se marche de la casa, dado que la apuesta ya ha sido ganada. Queda nada más el duelo con Federico. En el instante en que el Marqués le comenta a Fernando las peculiaridades de una tía tan extraña como la suya, reaparece la Viejecita. Carlos en el duelo ha vencido a Federico. La Viejecita se acerca al Marqués, orientando la charla con tal habilidad que logra hacerle confesar que está dispuesto a perdonar a Carlos si éste da pruebas de arrepentimiento y de que ha sentado la cabeza. Carlos, entonces, se horroriza de que pueda descubrirle tras el disfraz. Decide recuperar su apariencia, sin llamar la atención, pero es descubierto por don Manuel que lo persigue por toda la habitación. Poco después, el Marqués pregunta a su hija el porqué de su tristeza. Ella le responde que es debida a que Carlos no está presente en la reunión. En ese momento anuncian la entrada del citado galán. Vestido con su uniforme de húsar, se dirige al Marqués pidiéndole perdón por todos los errores cometidos, disculpas que son aceptadas. Todos los oficiales se despiden, ya que al amanecer vuelven al frente. Carlos promete a Luisa que regresará con vida para casarse con ella.
Índice de escenas
Zarzuela en un acto con los siguientes números musicales:
1. Preludio, introducción “Ya soy dichoso, ya soy feliz” y brindis “Para morir de amor ciego….Fuego es el vino del suelo español”. 2. Coro de la invitación “Pobrecito Carlos, duro es el castigo”. 3. Mazurca “Señor Marqués, de corazón, agradecemos la invitación” y schotis “Los dragones ingleses vienen aquí”. 4. Canción de la viejecita o del espejo “Amigas mías y caballeros…..Al espejo al salir me miré”…..Viejecita que vas al sarao”. 5. Minué “¿Qué es eso? ¿Qué ha sido?”. 6. Dúo de Luisa y Carlos “Pobre viejecita, que delicadita….Mi sobrino Fernando tiene un amigo”. 7. Final.
Personajes
Los principales son:
Carlos: Oficial del ejército, enamorado de Luisa. Mezzosoprano.
Luisa: Sobrina del Marqués y enamorada de Carlos. Soprano.
Fernando: Oficial amigo de Carlos. Barítono.
Federico: Pretendiente de Luisa. Tenor.
Marqués: Tío de Luisa y protector de su pretendiente Federico. Barítono.
Don Manuel: Hermano del Marqués. Tenor.
Sir Jorge: Capitán del ejército inglés, aliado a la sazón de España. Barítono.
martes, 5 de abril de 2011
Luisa Fernanda: Dúo de Carolina y Javier
Caballero del alto plumero (Dúo de Carolina y Javier)
CAROLINA
Caballero del alto plumero,
¿Dónde camina tan pinturero?
Los caminos que van a la gloria
son para andarlos con parsimonia.
JAVIER
Señorita que riega la albahaca,
¿Cuántas hojitas tiene la mata
Me parece que pasan de ciento,
como las plumas de mi plumero.
CAROLINA
Al pasar el caballero, por la puerta del Perdón,
de los altos balconajes a sus pies cayó una flor.
Y una dama le decía con graciosa y dulce voz:
"Esa flor se me ha caído del rosal del corazón"
JAVIER
Una flor es el comienzo de un capítulo de amor.
Señorita que riega la albahaca,
si de atrevido no me tildara,
yo al rosal acercarme quisiera,
donde florecen rosas tan bellas.
CAROLINA
Caballero del alto plumero,
es tan galante su atrevimiento,
que por mí no es difícil la empresa,
puesto que tiene franca la puerta.
JAVIER
Al pasar el caballero, por la puerta del jardín,
va hechizado por los ojos que le miran desde allí.
Va contento de su suerte, y embriagado del olor,
de esta rosa desprendida del rosal del corazón.
CAROLINA
Una flor no es un billete para el juego del amor.
JAVIER
¡Sutil olor!
CAROLINA
¡Tal vez fatal!
JAVIER
¡Digna es la flor de aquel rosal!
miércoles, 23 de marzo de 2011
Tal día como hoy...pero de 1928 se estrena en el Teatro Price de Madrid LA ORGÍA DORADA
En colaboración con Julián Benlloch, Jacinto Guerrero compone LA ORGÍA DORADA, revista en 19 cuadros, con libreto de Pedro Muñoz Seca, Pedro Pérez Fernández y Tomás Borrás. El estreno en el Teatro Price de Madrid, el 23 de marzo de 1928, es dirigido por ambos compositores que se turnan según la autoría de los números. La crítica de ABC dijo que los números del maestro Guerrero fueron “vivaces, alegres, modernos y empañados de esa gracia popular que distingue a todas las composiciones del joven y eminente maestro”; los de Benlloch “frívolos, elegantes e inspirados”. De toda la obra nos ha quedado el recuerdo de un número, de esos que Guerrero gustaba dirigir de cara al público: el pasodoble “Soldadito español”.
Foto: María Caballé, Isabelita Ruiz y Tina de Jarque en el cuadro "Las joyas de la reina".
http://lazarzuela.webcindario.com
viernes, 11 de marzo de 2011
Pepita Embil

Pepita Enbil Echaniz (Guetaria, Guipúzcoa, 28 de febrero de 1918 - †México, 28 de agosto de 1994) fue una famosa cantante de zarzuela española. Es recordada principalmente por su hijo, el célebre tenor Plácido Domingo.
De familia vasca, se inició en el canto en San Sebastián, comenzando a cantar como coro en diversos orfeones, tras conseguir una prueba porque necesitaba «trabajar para vivir», según sus propias palabras en una entrevista. En 1940 se casa con el barítono Plácido Domingo Ferrer y será la madre del internacional tenor Plácido Domingo Enbil. En su etapa mexicana fue admirada por los recitales que daba junto al piano de su hijo. La idolatría del pueblo mexicano, que hace reyes a todos sus ídolos y son muchos los casos conocidos, la llevó a considerarla «la reina de la zarzuela».
Sus comienzos son algo difusos y hay muchas versiones de ellos. No debieron de ser muy importantes: pese a ser una artista reconocida en muy poco tiempo y a su debut en el Liceo de Barcelona, los años treinta fueron para ella prácticamente inexistentes en lo musical. Sin embargo al acabar la contienda civil se va a convertir en una soprano ligera muy apreciada durante los años cuarenta. Su descubridor parece ser el maestro Federico Moreno Torroba que la contrata para estenar Sor Navarra (1939).
Consigue gracias a su voz, formar parte de la compañía del Teatro Calderón (Madrid) en diversas temporadas desde 1940 a 1945. En ese grupo de amigos se fundó Ases líricos, una compañía a porcentaje formada por artistas de zarzuela que consiguió muchos éxitos durante muchas décadas y por la que pasaron los mejores artistas nacionales de zarzuela.
La primera temporada seria para Pepita, tras nacer su hijo Plácido, fue la que consiguió de la mano de Salvador Bidegain García un experto cazatalentos en la compañía del maestro Quiroga; allí representa gran número de zarzuelas y estrena La reina fea (1941). Coincide con éste de nuevo en la compañía del Calderón en (1942) estrenando El desfile del amor junto a Antonio Medio. Con este último estrena Black el payaso y Don Manolito (1943). Formando compañía con Antonio y bajo los auspicios del maestro Jacinto Guerrero estrenará en el Teatro Coliseum de Madrid, Loza, Lozana y En el balcón de Palacio (1943). Su último gran estreno será Tiene razón Don Sebastián 22 de mayo de 1945; el género está en declive y se ve claro a partir de esa fecha, los gustos han cambiado y los autores ya no dan lo que éste le reclama. Puede decirse de Pepita que estrenó en esta época las últimas grandes zarzuelas.
Tras terminar una serie de turnés por la península con la agrupación Ases líricos, estrenando algún teatro como el Gran vía de Salamanca en (1946), deciden embarcarse en una gira con la compañía del maestro Moreno Torroba, que artísticamente les va a alejar de España casi de por vida. Sus éxitos calan en los públicos americanos de Puerto Rico, Cuba, México, Venezuela y Colombia. Esto sería determinante para que el matrimonio forme una compañía propia en (1948) para actuar en el teatro Arbeu y se establezca en México definitivamente. Los años siguientes actuarán una temporada por aquel escenario reponiendo obras como Luisa Fernanda, La viuda alegre, Marina, La tabernera del puerto, El orgullo de Jalisco... Después recorrerán México asociados a la vedette Rosita Fornés (1951) y año tras año la pareja reaparecerá por los escenarios, a veces como empresarios asociados a famosas voces de zarzuela española que recalaban allí y otras veces como simples cantantes.
La familia empieza a tener nostalgia de su tierra y se plantean aceptar ofertas para venir a actuar a España, ya que su exilio voluntario no les ha quitado las ganas de ser españoles. En 1966 Pepita y su marido vinieron a actuar bajo la compañía de José de Luna recorriendo en la turné las Islas Canarias y el norte del país. Actuaron en el Teatro de la Zarzuela de Madrid recordando otros tiempos y sus éxitos, y el público aún se acordaba de ellos. Volverían a Barcelona en 1974, dirigidos por su hijo Plácido: en el Liceo representaron Doña Francisquita; ésta será la última obra de la carrera de Pepita Embil y la de su despedida.
En el canal II de televisión mexicano en los años 60 y 70 se grabaron algunas actuaciones suyas de zarzuela en compañía de su esposo Plácido Domingo Ferrer que la hacen muy popular.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pepita_Embil"
viernes, 25 de febrero de 2011
Nuestra Zarzuela: Pilar Lorengar

www.biografiasyvidas.com
Lorenza Pilar García Seta; Zaragoza, 1928 - Berlín, 1996) Soprano española. De familia humilde, descubrió sus facultades vocales al cantar en el coro de su colegio, bien que la depauperada situación familiar le obligara a interrumpir sus estudios y a ponerse a trabajar con sólo catorce años. Tras su participación en un programa de radio local, dos hermanas profesoras de canto (Berta y Margarita Martínez), decidieron ofrecerle clases gratuitas a fin de sacar adelante las más que prometedoras cualidades de la muchacha.
Tras actuar en un fin de fiesta en la compañía de zarzuela de Pepita Embil (madre del tenor Plácido Domingo), pasó por varios cafés de su ciudad natal y de varias otras capitales españolas hasta que, a los diecisiete años, ingresa en el Conservatorio de Barcelona, ciudad a la que se había trasladado con su madre tras la ruptura del matrimonio García Seta. Inició, por tanto, sus estudios vocales en el Conservatorio del Liceo y como Mezzo-soprano, aunque, tras trasladarse a Madrid y conocer a Ángeles Ottein, la que sería su maestra definitiva, comenzó a trabajar la tesitura de soprano en la que acabaría por cantar.
Ya en Madrid, comienza a abrirse paso en el mundo musical cantando en la radio y en diversas compañías de zarzuela (formaría parte, por ejemplo, del primer elenco de El Canastillo de Fresas de Jacinto Guerrero, considerada como uno de los últimos esfuerzos de la zarzuela por sobrevivir a la catástrofe de la guerra civil) al tiempo que trabaja como dependienta de comercio par apagarse los estudios. Estrena, asimismo, junto a la también soprano Toñy Rosado, Primavera en el Portal, pieza navideña de García Leoz, en el Teatro Español de Madrid, con lo que empieza a ser apreciada por el público.
No obstante, su musicalidad y su capacidad de estudio llaman pronto la atención de Ataulfo Argenta, que le concede su primera gran interpretación: la Cuarta Sinfonía de Gustav Mahler, que interpretaba por primera vez la Orquesta Nacional de España bajo la dirección del maestro montañés. De esta manera, desde sus comienzos, la carrera de Pilar Lorengar alcanza una dimensión artística y una amplitud de repertorio que sólo sería seguida por algunas de las voces del momento, como las de Victoria de los Ángeles o Toñy Rosado o, poco después, la de Teresa Berganza.
En 1950 se produce su debut operístico en la Ópera de Orán (entonces colonia española) donde da vida al personaje titular de Maruxa, ópera de Amadeo Vives. Por estos mismos años, Ataulfo Argenta hace de ella la protagonista de la mayor parte de sus grabaciones de zarzuelas. De ellas, cabe recordar sus interpretaciones de La Tempestad, El Tambor de Granaderos y El Rey que Rabió de Chapí, así como de Jugar con Fuego de Barbieri. Son, asimismo, los años en los que realiza sus dos únicas incursiones en el mundo del cine, para el que su magnífica presencia la hacía particularmente adecuada. Fueron las tales películas (ambas de 1952) Últimos días y Las últimas banderas.
Pronto da el salto internacional, de nuevo de la mano de Argenta, quien la lleva a cantar a París. Desde aquí, la carrera de Pilar Lorengar se extiende por los mejores teatros y salas de concierto del mundo, siendo las primeras escalas el Festival de Ax-en Provençe, donde interpreta a Cherubino en Las Bodas de Fígaro de Mozart, representación de la que se conserva una grabación radiofónica que atestigua la calidad de la jovencísima soprano, el Metropolitan de Nueva York (Goyescas de Granados) y el Covent Garden de Londres (La Traviata).
En 1958, firma un contrato con la Staatsoper de Berlín, de cuyo elenco pasa a formar parte y, con los años, a ser figura principal. Su relación con este teatro, de cuyo elenco formaban parte a la sazón la soprano Gundula Janowitz y el barítono Dietrich Fischer-Dieskau, se mantendrá hasta 1989, fecha en la que ciertas diferencias con la administración del teatro la llevaron a suspender su contrato. En 1984, con todo, había sido nombrada Miembro de Honor de dicho teatro.
A partir de su admisión en la ópera berlinesa, la relación de la cantante zaragozana con Alemania será cada vez mayor hasta que fije su residencia en Berlín y se nacionalice alemana. Por el contrario, su relación con España disminuirá, debido en buena medida a la falta de interés de los españoles por lo que sucediera fuera de nuestras fronteras, así como por la tendencia creciente de ciertos cantantes a copar los escenarios a partir de mediados los años sesenta.
Muestra suficiente de tal alejamiento es el hecho de que hasta 1987 no debutara Pilar Lorengar en el Liceo barcelonés (con la Elsa de Lohengrin). Mayores, aunque nunca demasiados, serán sus contactos con Madrid, donde interpretó todavía en la década de los ochenta la Alice Ford del Falstaff de Verdi y la Desdémona de Otello del mismo compositor. En 1990, tras recibir el premio Príncipe de Asturias de las Artes que la Fundación Príncipe de Asturias concedió a un grupo bastante poco discriminado de cantantes líricos españoles, anunció su retirada de los escenarios.
Su inteligencia y capacidad de trabajo le permitieron abordar un repertorio más amplio que el de la mayoría de las cantantes de su tiempo. El peculiar timbre de su voz, provisto de un vibrato natural, le acarreó injustas críticas en ocasiones. De su repertorio cabe destacar papeles como los mencionados de Otello, Falstaff o La Traviata, así como las heroínas puccinianas (Butterfly, Tosca, Mimí) y varios de los personajes principales de las óperas de Mozart y de buen número de óperas del repertorio alemán. Asimismo, fue de las primeras sopranos en abordar el repertorio barroco, aunque que con criterios hoy bastante anticuados. En el campo de la canción de concierto, destacó como intérprete de música española y, asimismo, como excelente intérprete de los "lieder" de Brahms y Hugo Wolf.
viernes, 4 de febrero de 2011
Nuestra Zarzuela: Homenaje a Plácido Domingo
“Firmaría sin pensarlo por tres o cuatro años más sobre el escenario”
www.elcultural.es
Esta tarde celebra su 70 cumpleaños con un concierto en el Teatro Real.
A Plácido Domingo (Madrid, 1941) nunca le han echado más años, pero sí más vidas. Como dos o tres, que es el tiempo que necesitaría el común de los mortales para alcanzar su estadística sobre los escenarios e igualar la fenomenología de sus miles de funciones por todo el mundo. Hoy, el tenor, barítono, director y gestor musical cumple 70 años. Y lo hace rodeado de amigos en una Gala homenaje en el Teatro Real, el edificio que le vio crecer. Antes del concierto, que se retransmitirá en directo desde la Plaza de Oriente y en diferido (22.00h) a través de La 2, Plácido Domingo soplará las velas y formulará un deseo goethiano: que todo siga igual.
Pregunta.- ¿Qué balance hace de estas siete décadas?
Respuesta.- Las décadas son nuevos comienzos, en los que uno puede reinventarse y hacer recuento de lo vivido hasta el momento. A mis setenta, y echando la vista atrás, puedo decir que la década más difícil fue la de los 30. Estaba un poco sobrepasado de kilos y sentía que había otros tenores que estaban más en forma que yo. Los 40, 50 y 60 fueron más fáciles. También ahora me sobra algo de peso. Y por eso estoy haciendo ejercicio. En cuanto a la trayectoria vocal, creo haber seguido el camino de la lógica. El repertorio más duro lo abordé entre los 20 y los 50 años. En los 60 bajé un poco el listón, haciendo más roles wagnerianas, dedicándome más al barroco y a obras de compositores actuales. En cualquier caso, hay óperas que me han acompañado siempre y no he cerrado la puerta a nada. Al menos, no para siempre.
P.- Se acaba de publicar su biografía, Plácido Domingo, un coloso en el teatro del mundo (Planeta). ¿Cuál diría que es el Plácido Domingo menos conocido?
R.- Creo que el Domingo casero, el del ambiente familiar, el de puertas adentro. Esa parte de mi vida no le interesa al público. Quizá le importaría, pero no les he dado motivos para ello. Y no porque haya corrido más rápido que los paparazzi, sino porque lo doy todo en el escenario, y la gente se sacia con eso. Si te entregas al máximo, la gente queda satisfecha. Te pueden ver en un partido de fútbol o pararte para pedirte un autógrafo cuando sales a cenar. Pero siempre han sabido respetar mi espacio porque yo les he respetado a ellos.
P.- El que no haya renovado su contrato como director general de la Ópera de Washington ¿lo acerca más a los despachos de algún teatro español?
R.- No sabría decirle. Desde luego, si no he renovado es porque he considerado que mi etapa en Washington había llegado a su fin, después de 15 años de proyectos y muchas, muchas alegrías. Mantendré un tiempo más la dirección de la Ópera de Los Ángeles, donde llevo ya una década. En cuanto a los rumores sobre una posible dirección en España, no puedo decir nada. Se ha hablado de alguna cosa, pero todavía es pronto.
P.- ¿Y qué le pide a las 70 velas?
R.- Firmaría sin pensarlo por tres o cuatro añitos más en el escenario.
P.- ¿Qué sería de usted si no se hubiera dedicado a la música?
R.- Eso mismo me pregunto yo. Quizá hubiera tirado por la vía del deporte, que lo practicaba mucho, sobre todo el fútbol, aunque creo que no habría sido lo suficientemente bueno como para competir profesionalmente. Lo más seguro es que me hubiera dedicado al cine como actor, sin desmerecer mis cualidades como cantante, por supuesto. Fíjese que en México existía entonces la figura del actor-cantante, como Pedro Infante, Jorge Negrete y algunos otros.
P.- También le tentó la política...
R.- Es cierto. Hubo un momento en mi carrera en que pensé en presentarme a algún cargo público. Concretamente, no me habría importado nada ser Alcalde de Madrid. Lo que, por supuesto, no quiere decir que hubiera llegado a serlo. Pero soy una persona muy tozuda y trabajadora. Llegado el caso, me habría pateado la ciudad de arriba abajo hasta conocer el último de sus rincones y problemas. Luego, habría jugado mi suerte en las urnas.
viernes, 21 de enero de 2011
Benamor

La obra
Forma, junto con EL ASOMBRO DE DAMASCO y EL NIÑO JUDIO la llamada trilogía oriental de Luna que compuso una amplia partitura de diecinueve números musicales, algunos muy extensos y todos dotados de bellas e inspiradas melodías con valiosa armonización y brillante orquesta. BENAMOR fue uno de los mayores éxitos de Luna y lo que aun hoy resulta inexplicable es que se haya dejado "morir" algo tan maravilloso según lo mucho leído y lo poco escuchado (la romanza "País de sol" y la danza del fuego), se repitieron casi todos los números, algunos hasta tres veces y la función terminó a las tres de la madrugada. Destacaron sobre todo, la canción del pajarito "Junto al mirador de tu camerín, canta un pajarillo, por la tarde, así", la canción española "País de sol, de grandeza bravía de sublime poesía esa es España la patria mía", los cuplés de Abedul "Al gobierno dile siempre que no puedes con las cargas; al tendero no le pagues y al casero dale largas. Si te cercan los deudores antes que pagar, emigras, y si estás enamorado no te cases, que peligras"; la canción de Juan de León "Por una mujer el hombre desprecia riqueza y poder y sin vacilar la vida por ella se deja quitar" y por supuesto la sinfónica Danza del Fuego. Esperanza Iris triunfó en su creación de la princesa Benamor y el barítono Enrique Ramos cantaba con brío y pasión la romanza "País de sol" teniendo que interrumpirla para que terminase el desbordante entusiasmo del público arrebatado por aquellas magníficas y valientes estrofas musicales, emotivas y bizarras. El 14 de junio celebró Esperanza Iris su beneficio interviniendo en la representación Luisa Vela y Emilio Sagi Barba que cantó por primera vez la famosa romanza que luego quedó como uno de los mayores logros de su repertorio. También Marcos Redondo la incorporó al suyo en la forma brillante que es comprobable en la discografía.
Como curiosidad traslado lo que cuenta Sagardía sobre la utilización de "monstruos" (frases ficticias que se adaptaban como armadura a la escritura musical) por el maestro Luna, el "monstruo" de la canción española era la repetición (hasta 14 veces) de la frase "Las mujeres, todas tienen muebles en su casa" cuando los libretistas escuchan esto casi le pegan al maestro pero este se los lleva a su casa y les hace oir la música, la escucharon, observaron la justeza del monstruo a la música y escribieron aquella letra que dice: "Su recuerdo, llena mi alma de melancolía, y despierta las pasiones en el alma mía, su recuerdo como un beso de mujer amada.......". Haced la prueba y veréis.
El compositor
Pablo Luna y Carné nació en Alhama de Aragón el 21 de mayo de 1880 y murió en Madrid el 28 de enero de 1942. Era hijo de un teniente de la Guardia Civil. Estudió composición y armonía, pensionado por la Diputación, en la Escuela de Música de Zaragoza y cuando terminó sus estudios dirigió varias compañías de zarzuela hasta que en 1908 fue nombrado Director del Teatro de la Zarzuela de Madrid (este teatro se incendió el 8 de noviembre de 1909 y tardó cuatro años en reconstruirse), y desde 1914 fue además empresario del mismo en donde emprendió, junto con su socio Arturo Serrano, una campaña a favor de la música española, dando entrada a compositores noveles de tanto mérito como Vives, Falla, Turina, Conrado del Campo, Guridi y especialmente Millán. Desde su primera zarzuela LA ESCALERA DE LOS DUENDES (1904), su actividad compositora fue frenética. De sus obras detallo casi exclusivamente las que han tenido trascendencia fonográfica, MUSSETA (1908), MOLINOS DE VIENTO (1910), LOS CADETES DE LA REINA (1913), EL ASOMBRO DE DAMASCO (1916), EL NIÑO JUDIO y LOS CALABRESES (1918), BENAMOR (1923), SANGRE DE REYES en colaboración con Balaguer (1925), LA PASTORELA en colaboración con Moreno Torroba (1926), LA PICARA MOLINERA y LA CHULA DE PONTEVEDRA (1928), LAS CALATRAVAS (1941) y su obra póstuma EL PILAR DE LA VICTORIA (1944), con libreto de Manuel Machado.
Fue quizás el compositor español que más destacó en el cultivo de la opereta española, a la que aportó originalidad de estilo, elegancia melódica, fantasía para la expresión y un cierto exotismo que hicieron decir al maestro Vives que Pablo Luna escribía "música rubia". Al hablar de Luna como cultivador de la opereta considero de interés releer los comentarios que introduje en la Reseña de KATIUSKA y cuyas generalidades, son también aquí de utilidad. Sobre este tema genérico hubo hace algún tiempo un esbozo de debate en el Foro Nueva Zarzuela a raíz de la pregunta de algún aficionado y no me acuerdo si fue El Pichi el que explicaba la diferencia entre opereta y zarzuela, pero el tema no fue acotado con rotundidad, yo diría que porque es tema menor que no afecta a la esencia del género y quizás se ha utilizado esa denominación para obras cuyo argumento no se ha desarrollado en el ambiente castizo o regional español, como ocurre por ejemplo MOLINOS DE VIENTO, LA GENERALA, KATIUSKA, EL ASOMBRO DE DAMASCO, etc..... En resumen podríamos decir que, aunque la opereta vienesa se asentaba en dos pilares fundamentales: la ambientación exótica y distante sobre la base de una ingenua trama amorosa y las edulcoradas melodías a ritmo de vals y ambos elementos se detectan en algunas obras de Luna según lo cual su opereta está todavía más cercana al espíritu vienés que lo estuvo luego la de Sorozabal, no es menos cierto que también se vislumbran ya en el compositor aragonés los caracteres que el Padre Sopeña advirtió en el músico vasco: alejamiento de la procacidad arrevistada dotando de una elegancia a sus partituras que impulsó a Vives a denominarla "música rubia" y observar que, bajo el ropaje de la forma opereta, se esconde la verdadera zarzuela: el acento sobre la romanza, sobre lo emotivo.
Los libretistas
Antonio Paso Cano, nació en Granada el 9 de septiembre de 1870 y murió en Madrid el 11 de julio de 1958. Estudió Derecho pero se dedicó al periodismo y al teatro, como autor y como director de escena. Muchas de sus obras fueron en colaboración con otros autores. En el campo de la zarzuela destacan EL BATEO y LA ALEGRIA DE LA HUERTA, de Chueca, EL ASOMBRO DE DAMASCO, EL NIÑO JUDIO y BENAMOR, de Luna y LA LEYENDA DEL BESO, de los maestros Soutullo y Vert.
Ricardo González del Toro, nació en Cádiz en 1875 y murió en Madrid el 11 de mayo de 1958. Dramaturgo que casi siempre escribió en colaboración primero con Miguel Mihura y a partir de 1920 con otros. En el campo de la zarzuela, con Mihura, escribió LA CANCION ESPAÑOLA con música de Vives, con Paso POR UNA MUJER con música de Lambert (que incluye la famosa romanza para barítono "Carretera Castellana"), con Fernando Luque LA MARCHENERA con música de Moreno Torroba del que también escribió MARI BLANCA y MARIA LA TEMPRANICA y con Antonio Paso BENAMOR con música de Luna.
Sinopsis
El asunto se basa en un cuento oriental que lleva a escena los equívocos generados por la confusión de identidades entre un sultán persa, Darío, y su hermana; Benamor, que son en realidad el uno una mujer y la otra un varón, a quienes su madre hizo pasar como tales para evitar que fueran sacrificados, puesto que la ley preveía la muerte del primogénito, si no era hombre, y la del segundo hijo, si no era mujer. Los verdaderos sentimientos de cada uno afloran cuando ambos sufren la llamada del amor y el deseo, lo que en la trama de la opereta da ocasión a incidentes pintorescos y divertidos, terminando la obra con la asunción de sus verdaderas identidades.
Índice de escenas
Opereta en tres actos con los siguientes números musicales:
Acto I: Preludio y tenor: "Va mi vida triste acabando". 1. Alifafe y genízaros "Del palacio del sultán". 1bis. Odaliscas y genízaros: "La luz de la mañana besó mi celosía". 2. Darío, Cachemira, Abedul y Odaliscas; "Las perlas de tu harén". 3. Darío y otros "Oh que lindos pajes" y romanza de Rajah-Tabla: "Terror del enemigo". 4. Juan de León, Benamor y Darío: "Princesa misteriosa". 5. Benamor, Juan de León y otros "Las regias danzarinas de la corte de Ispahán" y canción del pajarito "Junto al mirador de tu camerín". 5bis. Canción de Juan de León "Oye este canto bravío....País de Sol".
Acto II: 6. Vendedoras y coro general: "Cuando cae la tarde". 6bis. Cuplés de Abedul "Al gobierno dile siempre". 7. Paso del camello "Mirad mirad que hermosa criatura". 8. Benamor y Darío: "¡Quien lo pensara!". 9. Benamor, Jacinto y Rajah-Tabla: "Por vuestro aspecto pendenciero". 10. Quinteto de Benamor, Darío y los tres pretendientes: "Señor perdonad pero es mi deber" y canción de Juan de León: "Por una mujer". 11. Danza del fuego y danzarinas "La mitra refulgente".
Acto III: 12. Benamor y otros "Señores que cosas las de este jardín". 12bis. Benamor y odaliscas "Al contemplaros tan hermosas". 13. Dúo de Benamor y Nitetis: "¡Vos príncipe, señora! 14. Dúo de Darío y Juan de León: Ya que tanto me estimáis" y final "Por una mujer".
Personajes
Los principales son:
Darío: Sultán que en realidad es una hembra. Soprano.
Benamor: Hermana (en realidad hermano) del sultán. Soprano.
Juan de León: Caballero español pretendiente de Benamor. Barítono.
Rajah-Tabla: Feroz guerrero también pretendiente de Benamor.
Jacinto de Florelia: Joven enclenque, pretendiente de Benamor.
Pantea: Madre del sultán. Actriz cantante.
Alifafe: Eunuco.
Babilón: Mercader.
Discografía
En realidad sólo han pasado a la discografía moderna los nº. 5 bis y 11 de la obra, respectivamente "Pais de sol" y "Danza del fuego"; del primer fragmento yo solo tengo las grabaciones que hizo Marcos Redondo en 1930 (pasada a CD por Blue Moon) y en 1952, está última bajo la dirección de Casas Augé; del segundo fragmento conozco las grabaciones efectuadas por la Orquesta Nacional de España en 1963 bajo la dirección de Rafael Frühbech de Burgos y más recientemente por La Orquesta de Cámara Inglesa y por la Sinfónica Municipal de Madrid dirigidas por Enrique García Asensio, aparte una versión de Luís Cobos con su incesante chimpúm.
Además, en el catálogo de la Biblioteca Nacional existen otras versiones no completas de la obra, aunque hay una en 1923 y otra en 1927, que agrupan en distintos discos de pizarra varios números de la obra; la primera efectuada por Mimí Derba (intérprete del estreno) y Francisco Latorre bajo la dirección de Luna integra los nº. 1, 5 bis, 10 y la segunda, también dirigida por Luna y cantada por Luisa Vela, Emilio Sagi Barba, Pilar Escuer, Valeriano Ruiz Paris y Baltasar Banquells (estos tres últimos intérpretes del estreno) que incluye los números musicales 1, 2, 5, 5 bis, 10 y 14.
También figuran en dicho catálogo otras grabaciones como la de José Luís Lloret y Amparo Albiach en 1923 y la de Federico Caballé , Tana Lluró, Amparo Saus, José Acuaviva y Amparo Albiach en 1927, ambas conteniendo los nº. 5 bis y 10. O, por último, la grabación del nº. 5 bis en 1927 por Pablo Gorgé dirigido por Luna.
Videograbaciones
No figura ninguna en el catálogo de la Biblioteca Nacional, como tampoco ninguna película en la base de datos del Ministerio de Cultura.
Diego Emilio Fernández Álvarez, http://lazarzuela.webcindario.com
miércoles, 12 de enero de 2011
Joaquín Gaztambide

Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo (Tudela (Navarra), 7 de febrero de 1822 - Madrid, 18 de marzo de 1870), fue un compositor español del siglo XIX, conocido por sus zarzuelas.
Inició sus estudios de solfeo en Tudela con Pablo Rubla, maestro de capilla de la catedral.
En 1834, con tan solo 12 años, es enviado a Pamplona por su tío para estudiar piano y composición con José Guelbenzu y Mariano García. Posteriormente impartirá clases de piano y tocará el contrabajo en la orquesta del teatro.
Insatisfecho con estas actividades que no llenaban sus aspiraciones artísticas, se traslada a Madrid en 1842, donde recibe clases en el Conservatorio de música María Cristina. Profundiza sus estudios de piano con Pedro Albéniz y de composición con Ramón Carnicer. Para sobrevivir toca el contrabajo en las orquestas de los teatros del Circo y Príncipe. En 1845 es director del coro de la compañía italiana del Teatro de la Cruz con la ayuda de su amigo Francisco de Salas. Da conciertos como pianista por provincias, en compañía del profesor de flauta Pedro Sarmiento y el célebre oboísta Pedro Soler.
En 1847 viaja a París como director de orquesta de una compañía de actores y bailarines españoles. De vuelta a Madrid (1849), y a propuesta de Baltasar Saldoni, recibe la oferta de dirigir la orquesta del Teatro Español de Madrid (1848). Dirige los conciertos matinales en que participa el afamado violinista Antonio Bazzini. Aunque escribió obras para piano y orquesta, incluyendo ballets y una sinfonía, sus principales esfuerzos en esta época estaban dirigidos al movimiento para revivir la tradición de la zarzuela, género del que fue uno de los impulsores. Así, pone en práctica las experiencias vividas en París con la ópera cómica y estrena su primera zarzuela, "La mensajera" cuyo éxito le anima a continuar componiendo.
En 1850 dirige juntamente con Rafael Hernando y Francisco Asenjo Barbieri el Teatro Variedades de Madrid y el de los Basilios. Fue cofundador de la Sociedad Artística, que fue creada en 1851 para explotar el Teatro del Circo, participando como compositor y director de orquesta.
En 1856 entra como socio en la empresa del recién inaugurado Teatro de la Zarzuela de Madrid, de la que, además, será compositor y director. En 1859 viaja a París y Londres. En 1860 dirige funciones de ópera. En 1862 dirige los primeros grandes conciertos que se ofrecen en España, organizados por la Sociedad Artístico Musical de Socorros Mutuos.
El 19 de diciembre de 1863 estrena en el Teatro de la Zarzuela "La conquista de Madrid", con libreto de Luis Mariano de Larra. En 1865 es contratado como director de orquesta del Teatro de los Campos Eliseos de Madrid. En 1868 es nombrado director y presidente de la Sociedad de Conciertos de Madrid, donde estrenó la obertura de "Tannhäuser", de Richard Wagner.
En 1869 realiza una gira por Cuba y México con su propia compañía, regresando a principios de 1870 con graves problemas de salud y arruinado económicamente. Fallece a consecuencia de una grave enfermedad hepática al poco de llegar a Madrid.
Entre otras, son célebres sus zarzuelas "La Mensajera" (1849), "El valle de Andorra" (1851), "Catalina" (1854), "Los magiares" (1857)"El juramento" (1858) y "La conquista de Madrid" (1863).
La contribución de Gaztambide al renacimiento de la zarzuela fue altamente significativa, pero durante el siglo pasado su trabajo prácticamente ha desaparecido de la escena. De buen gusto italianizante, a la manera de Gaetano Donizetti, su música, sin embargo, hace uso de los ritmos españoles y canciones populares, y de haber sido su carrera más larga es muy posible que hubiera llegado a ser tan famoso como Francisco Asenjo Barbieri.
http://es.wikipedia.org
jueves, 16 de diciembre de 2010
Nuestra Zarzuela:Luisa Fernanda
Luisa Fernanda.
Estrenada el 26 de Marzo de 1932, en el Teatro Calderón de Madrid fué escrita por Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw con música de Federico Moreno Torroba.
La acción transcurre a finales del reinado de Isabel II. En la plazuela de San Javier de Madrid, la vida del barrio gira en torno de la posada que regenta Mariana. En la posada viven Don Florito, antiguo escribiente de palacio y sincero monárquico y su hija Luisa Fernanda que está enamorada de Javier, un militar que desde que ha ascendido a coronel apenas viene a visitarla. En la posada viven también el revolucionario Luis Nogales, que ha transmitido sus ideales al atolondrado Aníbal, y la joven Rosita. En un momento en el que Luisa Fernanda ha ido a la iglesia vecina, aparece Javier, a quien Mariana le echa en cara su falta de formalidad con la muchacha. Aníbal le suelta al militar su jerga ideológica, pero al ver que la duquesa Carolina les observa desde la ventana de su mansión, se separan por miedo a que pueda delatarles, dada su ideología monárquica.Mariana es partidaria de que Luisa Fernanda se case con Vidal Hernando, un rico Labrador extremeño que la pretende, pero la muchacha se sincera con él y le dice que ama a otro hombre. Vidal no se desanima y, cuando se entera por Aníbal de que su rival puede ser un revolucionario, se declara inmediatamente monárquico sólo por llevarle la contraria. Javier vuelve de nuevo en busca de Luisa Fernanda encontrándose con la duquesa Carolina, la cual, con sus encantos, logra atraerle al campo de sus ideas políticas, ante el asombro de Aníbal, Nogales y Vidal. Éste, ante la situación, adopta decididamente los ideales revolucionarios. Cuando se entera Luisa Fernanda de lo sucedido, cae desmayada en los brazos de Vidal.
En el Paseo de la Florida, junto a la ermita de San Antonio y al lado del establecimiento de bebidas del Bizco Porras, Mariana y Rosita presiden una mesa petitoria. En un ambiente festivo, algunas jóvenes acuden a la ermita con la esperanza de encontrar un novio. Entre el gentío, se dejan ver Javier y Carolina que parecen vivir en un idilio tan romántico como político. Y Mariana, nada más llegar Luisa Fernanda con su padre, no pierde ocasión de ponerla al tanto de la situación. Aníbal, que ha sido encargado por el Bizco de la compra de limones para hacer refrescos, regresa sin la mercancía y contando una ridícula aventura revolucionaria. Carolina se hace cargo de la mesa petitoria e intenta seducir al recién llegado Vidal, a quien quiere atraer a su partido. Pero éste rechaza la oferta contando lo que le pasó a un tonto de su pueblo que se creyó golondrina.
Cuando se encuentran Luisa Fernanda y Javier, la actitud de éste molesta tanto a la muchacha que rompe con él las relaciones, inclinándose por Vidal. Carolina, desanimada por lo poco que se ha recaudado en la mesa petitoria, propone subastar un baile. En la puja, Vidal es quien hace la oferta mayor, derrotando a Javier, pero luego le cede, ofensivamente, el derecho a bailar con la Duquesa.
Una churrera comenta con el Bizco la agitación que hay en el barrio, Aníbal con un grupo de mozos y Nogales con un escaso número de revolucionarios se encaminan al lugar donde se desarrolla la lucha callejera. Mariana y Luisa Fernanda rezan el rosario con las vecinas, cuando entra herido Aníbal, que viene contando la valentía de la que ha hecho gala Vidal. Los revolucionarios han sido derrotados y Javier pretende arrestar a Vidal, pero Nogales se auto proclama jefe de los insurrectos. Al ver que Carolina y Javier se abrazan, Luisa Fernanda, despechada, acepta ser la esposa de Vidal.
La revolución ha triunfado y Luisa Fernanda y su padre, además de Mariana y Aníbal, se han refugiado en la dehesa de Vidal hasta que la situación en la capital se regularice. Javier está dado por muerto en la batalla de Alcolea y la duquesa Carolina, destronada la Reina, se ha refugiado en Portugal. Aníbal ha ido a comprar el traje de novia de Luisa Fernanda y cuenta su aventura en la aduana portuguesa.
Con Aníbal viene también Javier. A pesar de que Luisa Fernanda sigue amándole, insiste en mantener la boda con Vidal. Pero Vidal se da cuenta de que la muchacha, pese a sus sinceras promesas, nunca llegará a quererle de verdad. Y cuando Javier vuelve a presentarse, arrepentido, Vidal renuncia generosamente a la boda y consiente en que Javier se lleve con él a Luisa Fernanda.

